Querétaro, Qro. 6 de febrero del 2000

YA llego el tiempo de la responsabilidad,
la unión, el trabajo en equipo,
la confianza y la esperanza
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Saludos&

Estamos hoy frente a la responsabilidad más grande que jamás hayamos tenido como partido.

Es una responsabilidad histórica no solo con el partido sino con todos los mexicanos.

Para responder a este reto, nos guían los nobles y altos anhelos de los fundadores del PAN.

Contamos con nuestros ideales y la mística panista; con un partido fuerte y con liderazgo; contamos, sobre todo con la confianza de la sociedad.

Nuestra mayor motivación son esas chiquillas y chiquillos con ojos tristes y pies descalzos, que ven en nosotros una esperanza.

Nos motivan también esos millones y millones de mujeres y hombres que piensan, con mucha razón, que YA estuvo bueno. Que YA llego el tiempo de construir un mejor porvenir para nuestros hijos.

Ellos, nuestros adversarios, los enemigos del país, están temerosos, están contra la pared, saben que su hora ha llegado; pero no nos confiemos, su incapacidad por pelear limpio, los puede hacer recurrir a las peores mañas de su viejo arsenal.

Sin duda querrán dividirnos. YA lo han intentado. No podemos permitir que los adversarios de nuestro partido nos dividan a partir de inevitables incidentes de la democracia.

No permitamos que desunan lo que por sesenta años ha prevalecido unido.

Recordemos la exhortación de Manuel Gómez Morín al dar nacimiento al Partido:

Hagamos en nuestro corazón una decisión inicial: la de no apartarnos en un sólo punto del alto espíritu de trabajo común que a esta Asamblea nos ha traído: de entregar lealmente nuestras propias opiniones y recibir con generosa ponderación las razones que nos sean dadas; de recordar constantemente que aquí nadie viene a triunfar ni a obtener; que sólo un objetivo ha de guiarnos: el de acertar en la definición de lo que sea mejor para México.

El reto que tenemos hoy es la conquista de la Presidencia de la República. Y vamos por ella, porque sabemos que sólo desde la cima del poder, lograremos el cambio que a México conviene.

Para ello requerimos no sólo de la más sólida unidad partidista, sino también de un profundo espíritu de equipo entre los militantes, nuevos y veteranos, jóvenes y viejos, simpatizantes y afiliados.

Sin la colaboración y cooperación de todos y cada uno, la meta de extirpar al PRI del poder, aunque cada día esté más cerca, se nos puede ir de las manos.

Todos tenemos aquí una tarea que cumplir. Nadie debe quedar fuera de esta elevada misión. Todos debemos llevar al partido a un triunfo histórico, con la disposición de entregar lo mejor de nosotros mismos, con un auténtico trabajo en equipo, con organización y disciplina.

Esta no es una campaña presidencial más, esta es LA gran oportunidad. No hay espacio para la desidia, el desmayo o la incredulidad; recordemos la tenacidad y paciencia de miles de panistas que dieron todo, incluso su vida, por impulsar al partido a cumplir su más elevada meta: Transformar el país en beneficio de quienes menos tienen.

Los panistas hemos demostrado persistencia, hemos trabajado duro.

La meta que en 1939 se veía lejana esta más cerca que nunca. Hoy estamos más cerca que nunca de llevar al partido a la culminación de su largo y persistente esfuerzo político.

Es la confianza en nuestros ideales la que nos ha impulsado por un largo y árido trayecto político; es esa misma confianza la que nos debe guiar en esta lucha decisiva para convertirnos en gobierno y desde ahí hacer las transformaciones que al país le urgen.

Tenemos la capacidad y lo hemos demostrado.

La propuesta del PAN ha sido, históricamente, la de construir un gobierno sano, ordenado y generoso, dirigido por un sentido ético, por la rectitud moral y por el espíritu de servicio.

Hemos demostrado en las diversas plazas gobernadas por el PAN que esa meta, aunque no es fácil ni rápida, tampoco es imposible; que se puede gobernar pensando en la ciudadanía y no en los intereses creados que rodean y desafían al gobierno; que la corrupción no tiene por que ser el motor del servicio público; que puede combatirse, descubrirse y extirparse. Hemos demostrado vocación para impulsar la educación y talento para promover el empleo.

 

Ustedes aquí nos han dado cátedra de buen gobierno. Nos han demostrado el valor, el profesionalismo y el profundo sentido de responsabilidad con que se han conducido los legisladores panistas.

El buen gobierno en el poder ejecutivo sólo se lograra cuando llegue al poder una fuerza alternativa con capacidad, experiencia y honradez. Ese momento ha llegado con la Alianza por el Cambio. Derribemos juntos, YA, el muro de la negligencia para abrir paso al desarrollo responsable.

Ningún partido puede ufanarse de haber sido guiado por la esperanza tanto como el PAN. Ninguno ha hecho más, durante tanto tiempo, por alcanzar la democratización del país.

Esta es la esperanza que ahora debemos comunicar a todos los ciudadanos.

La esperanza ha sido el motor del panismo a lo largo de su historia; la esperanza es la que puede culminar este largo y elogioso esfuerzo político.

Vamos a transformar al país! Salgamos a las calles para contagiar de este sentimiento a los millones de mexicanos. Démosles ya el regalo más preciado que un ser humano le puede dar a otro: la esperanza.

Nunca como ahora, nunca antes, ni en los momentos más gloriosos del partido, habíamos estado tan cerca del triunfo; el que se veía muy lejano en 1939, el que parecía una brega eterna, hoy es una opción real.

Todo depende de nuestra unidad interna; del trabajo de equipo; de la confianza que tengamos y de la esperanza que logremos transmitir a lo largo de esta decisiva elección.

El triunfo político al que nos aproximamos es la derivación necesaria del triunfo moral que desde hace tiempo hemos logrado, en condiciones difíciles y precarias.

El triunfo moral de no haber claudicado; de no habernos doblegado ante un poder casi omnipotente; de no habernos cansado; el triunfo moral de haber persistido contra toda adversidad; de haber mantenido la confianza en nuestro propósito de cambiar al país en el sentido democrático y justo que fue impreso en el ideario maderista; el triunfo moral de haberles enseñado cómo se gobierna un municipio a puertas abiertas; el triunfo moral de legislar por el bien común; el triunfo moral de gobernar con eficiencia;

El triunfo moral de haber sido, de ser y de seguir siendo un grupo de mujeres y hombres decididos a hacer florecer en México el más bello futuro que jamás alguien haya imaginado.

YA es tiempo de convertir este triunfo moral en un triunfo político que se sienta en los hogares mexicanos.

YA es tiempo de que el buen gobierno panista se sienta en cada familia, en cada hogar, en la empresa y en el ejido, en la escuela y en la universidad.

Juntos, Vamos por el triunfo!.

Juntos, Vamos por la Presidencia de la República!

Somos libres para lograr un México mejor!

Pero seremos responsables si no lo logramos!

Es por nuestros hijos, es por México.

Vamos a ganar!