Alternancia con sustento y futuro
Vicente Fox Quesada

México vive momentos de definición histórica. Las luchas que hoy libramos para darnos un espacio de convivencia en el que prive crecimiento, justicia social, desarrollo humano y seguridad, demandan esfuerzo, creatividad y talento.

El próximo 2 de julio los mexicanos tendremos la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en la historia de nuestro país.

Lo que esta en juego el 2 de julio no es la elección entre diferentes candidatos o partidos, lo que esta en juego en el país es algo más profundo.

Lo que esta en juego es continuar con más de lo mismo o iniciar un nuevo y mejor proyecto de nación.

Lo que esta en juego en continuar con el monopolio en el poder o alcanzar, por fin, la anhelada alternancia.

La Alianza por el Cambio formada por el partido Acción Nacional y el Partido Verde Ecologista, ofrece una alternancia con sustento y futuro, que responde a una visión en donde México al término de una generación, tenga garantizado:

    • Estabilidad económica,
    • Crecimiento económico sustentable y sostenido,
    • Desarrollo regional equilibrado
    • Democracia y estado de derecho,
    • Formación de capital humano,
    • Ocupaciones bien remuneradas, y
    • Oportunidades para todos de vivir una vida digna.

    Lo que ha pasado en el país en materia económica es realmente una tragedia: Hemos crecido poco, lo hemos distribuido mal y lo hemos hecho a costa del medio ambiente. Hemos perdido mucho tiempo y desperdiciado muchos recursos.

    Mi lucha es por llevar al país al cuadrante del éxito, donde están los países que crecen y distribuyen el ingreso, donde están los países que crecen e incrementan el desarrollo humano de sus habitantes.

    Nuestro programa es ambicioso en sus metas de crecimiento, porque responde a las carencias de la nación.

    Es claro que en seis años no pueden resolverse todos los problemas que se han acumulado a lo largo de décadas, pero también es cierto, que en seis años de buena administración pública, podemos sentar las bases para que la economía crezca el 7 % de manera sostenida y sustentable, y se revierta la dramática tendencia al deterioro en la distribución de la riqueza.

    Para lograr lo anterior he propuesto a los mexicanos un programa serio con visión de largo plazo, que incluye un compromiso con los fundamentales de la economía.

    He reiterado que apoyo la autonomía del Banco de México y me sumo a su objetivo de lograr tasas anuales de inflación del 2 o el 3 % en un plazo no superior al año 2003.

    Porque comparto este objetivo inflacionario, he afirmado que la reforma fiscal será un punto central en mi programa de gobierno y que alcanzaremos un superávit fiscal al cuarto año de gobierno.

    Proponemos culminar las reformas estructurales necesarias para poner el país al día y dar mayor competitividad a la economía. Nuestro gobierno será un gobierno moderno, estratégico, que rinda cuentas y sea la vanguardia de la sociedad.

    Nuestra propuesta es crecer pero crecer con calidad, con calidad humana. Crecer sin distribuir no es sostenible ni humano.

    Ningún país puede sobrevivir con el tipo de desarrollo que México ha producido, con oasis de desarrollo humano rodeados de desiertos de privación humana; islas de vanguardia y prosperidad rodeadas de mares de miseria y marginación.

    Para que en los 6 años de mi gobierno, el crecimiento económico se transforme se transforme en reducción substancial de la pobreza y mejoramiento substantivo en la distribución del ingreso, será necesario un nuevo enfoque en la política social.

    De programas de ataque a la pobreza orientados a mantener la dependencia de los mexicanos, a programas orientados a la generación de oportunidades de inclusión, producción y empleo.

    Mi política social debe interpretarse como una verdadera vía de inclusión al desarrollo. Una política que privilegia los procesos de facultación, antes que programas compensatorios; la generación de riqueza antes que la preservación de la pobreza; programas que desarrollan la capacidad personal antes que programas orientados a mantener la dependencia de los mexicanos.

    Nuestro gobierno ha concentrado su atención en los fundamentales de la economía. Todo ello es indispensable y requiere una mayor atención, pero no es suficiente.

    Para contar con una sociedad justa y humana; para crecer y crecer con calidad, es necesario que otros fundamentales estén también en orden: El desarrollo de capital humano, el más importante.

    El incremento que he propuesto en el nivel de gasto en educación hasta llegar al 8% del PIB durante mi administración, va acompañado de una nueva visión de la educación a ofrecer.

    El siglo XXI demanda una revolución educativa orientada hacia un modelo de "educación permanente" bajo el cual se enseñe a nuestros niños y jóvenes a "aprender a aprender";

    solo así podrán estar a la altura de los cambios creados por el nuevo dinamismo del desarrollo tecnológico.

    Una revolución educativa orientada a enseñar a nuestros niños y jóvenes a pensar con criterio amplio, profundo, imaginativo, creativo e independiente. Que aprendan a razonar y a investigar, antes que a memorizar; a argumentar y persuadir, antes que a aceptar sin más lo que se dice.

    Nuestra propuesta es crecer pero crecer con calidad, con calidad ambiental. Crecer sin respetar el medio ambiente, no es sustentable ni honesto con las siguientes generaciones.

    En México, los primeros estudios del Producto Interno Neto Ecológico (PINE) muestran que a principios de los noventa, el costo de la degradación y devastación ambiental representó 20 por ciento del valor total del PIB. Lo cual es realmente una tragedia: Crecemos poco y lo hacemos a costa del medio ambiente.

    Es indispensable dar una nueva vida a la política ambiental. En mi gobierno impulsaremos un Plan Verde. Daremos un mandato extraordinario por 25 años al Instituto Nacional de Ecología, para frenar el deterioro y revertir la degradación de los recursos naturales. Las organizaciones civiles serán las auditoras de este programa.

    México reclama un proyecto de nación que en la democracia asegure tres cosas; empleo; seguridad y desarrollo personal.

    Nada de lo cual puede lograrse sin la participación de la sociedad y la vigencia del estado de derecho.

    La vida democrática no puede reducirse solamente al proceso electoral, antes bien, la democratización integral de nuestro México exige saber combinar con efectividad el pluralismo y la representación, con la responsabilidad y la participación social.

    El gobierno que voy a encabezar tenderá puentes permanentes entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil para que su trabajo y la gestión pública se complementen y retroalimenten. El gobierno que voy a encabezar será sensible y atento a la voz de estas organizaciones porque son también la voz de los ciudadanos.

    Nunca como hoy existe consenso de la inoperancia de los responsables de procurar la justicia, y del debilitamiento del Estado de Derecho.

    Nunca antes el ánimo de la sociedad mexicana había sido de tanta insatisfacción y tanto temor.

    Necesitamos un estado de derecho donde además de contar con leyes justas, tengamos autoridades que gobiernen de acuerdo con esas disposiciones legales.

    Necesitamos un orden institucional moderno que de cabida a la nueva pluralidad y al reequilibrio de los tres poderes; que reconstruya la autoridad sobre bases legales y morales; promueva el federalismo; y recupere la confianza de los ciudadanos en sus autoridades.

    En materia de corrupción existen dos posturas antagónicas, una que considera que la transformación política del país requiere de un gran acto de perdón, de un borrón y cuenta nueva que de estabilidad y establezca las condiciones para evitar la corrupción futura. La otra, que exige el linchamiento público de todos aquellos culpables de traicionar la confianza en ellos depositada.

    Ninguno de estos dos caminos puede conducir a un cambio político ordenado: Los partidarios del borrón y cuenta nueva, dejarían intactas las redes de complicidades que han permitido y fomentado por tanto tiempo la corrupción.

    Los justicieros sin reparos encontrarían tantas resistencias en sus afanes de revancha que imposibilitarían la construcción de un nuevo marco institucional.

    Yo propongo un camino que, con prudencia, justicia e inteligencia, permita desmantelar los cotos de poder, saciar las justificadas ansias de verdad, llevar el ajuste de cuentas hasta donde sea necesario para establecer el pasado y sentar los cimientos para una vida republicana renovada. Solo así reconstruiremos políticamente al país sin violencia.

    Amigas y amigos:

    Un ejercicio de escenarios realizado por académicos y especialistas presenta este escenario, el escenario de continuar con el mismo partido. A este escenario le llaman la Jaula de Oro, más coches blindados, rejas en las ventanas, bardas más altas, rejas eléctricas, más EPRs, más conflictos como el de la UNAM y Chiapas. En síntesis una mayor polarización de la sociedad.

    Esto refleja lo que ya sabemos los mexicanos, los problemas no se van a resolver por los mismos métodos que los generaron y las mismas personas que los toleraron.

    El sistema esta obsoleto, acartonado, sin ninguna capacidad e incentivo para ponerse a tono con el siglo XXI. A México le urge un nuevo proyecto de nación.

    La Alianza por el Cambio busca como propósito fundamental construir con toda la sociedad un proyecto de futuro común, sin rupturas sociales y sin violencia.
    Poner un hasta aquí a la era donde el grupo en el poder se sentía dueño de la verdad, heredero universal de la historia nacional y exclusivo depositario de la voluntad y los intereses de la sociedad.
    Partir en dos el curso de la historia, pasar del régimen de partido de estado, del engaño y la simulación, a la democracia, la honestidad y la construcción de oportunidades para todos.
    Estoy convencido que la alternancia en el poder es el punto de salida para un proyecto diferente y mejor para los mexicanos, proyecto que vendrá de fuera del poder o no vendrá. Aquí encuentra la elección del 2 de julio su verdadero valor histórico; su sustento ético, moral y político.

    Estamos a un paso de la alternancia. A un paso de conformar un proyecto común para construir un país de vanguardia económica y elevado desarrollo humano, donde se pueda vivir en paz y la democracia se convierta en oportunidades para que todas las familias de México tengan una vida digna.

    El próximo siglo será el siglo del conocimiento y la información . La plenitud de las comunicaciones, las redes y los networks. La humanidad entera espera grandes cambios y ve el futuro con esperanza. Los gobiernos y la política habrán de reinventarse y modificarse para estar a la altura de los nuevos desafíos.

    Si México no cambia, si no se moderniza, si no se pone al día y resuelve sus problemas, perderemos el siglo XXI como perdimos el siglo XX.

    Estoy seguro que México iniciara el siglo XXI con el pie derecho, que nos pondremos de acuerdo en un proyecto que genere confianza y certidumbre en el rumbo. Un proyecto que restablezca en México la idea de un porvenir que valga la pena.

    Estamos a un paso de la alternancia. Ofrezco a todo México un pacto de concordia y reconciliación. Espero de las autoridades una nueva actitud histórica. Es tiempo de enaltecer la política.

    Tiempo de demostrar que antes de los intereses personales o de grupo está México.