Elementos para la Integración
de un Plan Verde

Se dice que la humanidad es responsable de la eliminación de especies a tasas 10000 veces más altas que la evolución por si misma; y que la temperatura cambiará más rápidamente en las próximas décadas que en los pasados 10000 años por las emisiones a la atmósfera.

Somos testigos de problemas ambientales que han alcanzado dimensiones globales; pero sobre todo somos testigos de los problemas ambientales locales. El problema es serio.

Los primeros estudios del Producto Interno Neto Ecológico (PINE) muestran que a principios de los noventa, el costo de la degradación y devastación ambiental representó 20 por ciento del valor total del PIB. Lo cual es realmente una tragedia: Crecemos poco, lo distribuimos mal y lo hacemos a costa del medio ambiente.

México ocupa el cuarto lugar mundial con respecto al número de hectáreas deforestadas cada año.

El 52.7 % de las aguas subterráneas del país se encuentran fuerte o excesivamente contaminadas.

La vida silvestre se reduce, las tierras cultivables se degradan y la capa protectora superior de ozono es cada vez más delgada. Muchas especies están amenazadas de extinción; sustancias químicas flotan en todo el ambiente.

Todo, absolutamente todo, nos indica que es necesaria una nueva forma de relacionarnos con el medio ambiente.

La pregunta es para todos: ¿ Qué tipo de políticas tenemos que instrumentar?; ¿ Cuáles son los elementos que deben conformar un Plan Verde para México?.

Las respuestas, los nuevos caminos, las nuevas políticas, los cambios en si mismos, deberán surgir de personas como ustedes.

Estoy convencido que nuestro país permanecerá en el atraso a menos que mantenga a sus mejores mujeres y hombres en búsqueda permanente de nuevas oportunidades de progreso. Esta facultad creadora es el alma de una nación y la fuente inagotable de prosperidad de un país.

Los mexicanos esperamos mucho de nuestros ecologistas. Yo me sorprendo cada vez más de la sabiduría y el talento que tenemos acumulado los mexicanos.

Es menester ver lo que otros no pueden ver, pensar lo que nadie ha pensado, tener la capacidad de imaginar nuevos caminos.

Se que la agenda del medio ambiente es amplia; que cuando queremos enumerar los problemas el medio ambiente no sabemos por donde empezar; que el desafío que tenemos enfrente es formidable.

Permítanme compartir con ustedes mis pensamientos sobre este tema del cual no soy experto, pero igualmente me preocupa y me indigna como mexicano y como padre de familia.

Tres aspectos me parecen fundamentales en esta materia:

Primero: Dar una nueva vida a la política ambiental.

Segundo: Revertir el uso insustentable del recurso agua.

Tercero: Revalorar las áreas y la actividad forestal.

Primero: Dar una nueva vida a la política ambiental.

La política ambiental en México se ha limitado a actuar en un ámbito sumamente restringido y con instrumentos de política de dudosa efectividad.

Debemos transformar esa política ambiental que ha sido marginada de la toma de decisiones de política económica; superar los instrumentos ambientales que han sido ineficientes e ineficaces en parar y menos en revertir las principales tendencias de la degradación ambiental.

¿ Cómo hacerlo?

Mi propuesta se basa en los siguientes 10 principios:

  1. Impulsar la inclusión de la variable ambiental en la toma de decisiones económicas y sociales, no como un sector aparte, sino como un elemento esencial para la definición de las estrategias económicas y sociales.
  2. Ampliar los mecanismos de participación social a fin de orientar las prioridades ambientales en función de las demandas de la sociedad y evitar los programas sexenales.
  3. Dar mayores facultades y capacidad de decisión a los estados y municipios, fortaleciendo al mismo tiempo su capacidad para la gestión ambiental. Que la federación conserve actividades normativas y la implementación quede a cargo de los estados y municipios.
  4. Rendir cuentas claras a los ciudadanos sobre nuestros recursos naturales. No podemos seguir haciendo cuentas alegres. Es indispensable incorporar al producto interno bruto los costos ambientales del desarrollo, a fin de determinar si las políticas instrumentadas son realmente sustentables; y construir indicadores que permitan evaluar con toda transparencia, la eficiencia y eficacia de las políticas ambientales.
  5. Favorecer la inversión ambiental en prevención y control de la contaminación en la industria; impulsar la investigación científica y tecnológica y promover procesos productivos más limpios.
  6. Aplicar el estado de derecho, que en materia ambiental sigue siendo una quimera, fortaleciendo los organismos que procuran la justicia ambiental a nivel nacional y a nivel estatal.
  7. Usar instrumentos económicos en la política ambiental para que los precios se acerquen a la verdad ecológica; e instrumentos financieros que permitan captar recursos de las fuentes emisoras.
  8. Aplicar principios preventivos. El daño en la salud de los procesos productivos y humanos no se ha atendido hasta que los primeros daños se han observado. Propongo una política basada en indicadores adelantados e identificación de amenazas. Alejarnos del enfoque tradicional y costoso de reacción y remedio.
  9. Promover un cambio cultural en el que repensemos la relación hombre naturaleza, a través de acciones efectivas en nuestros hijos para que aprecien su geografía en términos ecológicos, políticos y económicos; y de la concientización de quienes toman decisiones sobre una pequeña o gran extensión de la naturaleza.

    Necesitamos pasar del conocimiento de los problemas ambientales al reconocimiento de los efectos que las actividades diarias tienen en el deterioro del medio ambiente y a la modificación de nuestra forma de actuar.

  10. Reformar la admistración pública de la gestión ambiental, que esta convertida en una estructura burocratica, con duplicidad de funciones e indefinición de competencias, dando a un Instituto Nacional de Ecología renovado con una gran participación de la sociedad y un esquema descentralizado, un mandato extraordinario por 25 años, para frenar el deterioro y revertir la degradación de los recursos naturales. Un Instituto que rinda cuentas a la sociedad del estado de los recursos naturales y una procuraduría de la justicia ambiental con mayor autonomía, recursos y profesionalismo.

Segundo: Revertir el uso insustentable del recurso agua.

La disponibilidad de agua se está convirtiendo en límite al crecimiento económico en una parte importante del territorio nacional. Paradojicamente el patrón de consumo de agua per cápita del mexicano es muy alto en relación con la media internacional.

Existe un enorme desperdicio de agua de riego, que se suma a la salinización de las tierras y a problemas crónicos de contaminación en las regiones hidrológicas.

No tenemos opción. Tenemos que hacer una gran cruzada por el agua. Despolitizar el tema y ser más responsables en el uso de este recurso. No podemos transferir la factura a las futuras generaciones.

Es necesario propiciar una verdadera cultura del agua, optimizar la utilización del agua para riego e impulsar la instalación de plantas de tratamiento en las empresas.

La política nacional en esta materia estará sustentada en una gestión del recurso a nivel de cuencas, en organismos operadores más eficientes, el cumplimiento de normas en materia de descargas y una mayor atención a la grave contaminación de las regiones hidrológicas.

Tercero: Revalorar las áreas y la actividad forestal.

La tasa nacional de deforestación es tres veces superior al promedio mundial, con el consecuente efecto en la destrucción de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad.

Las estimaciones sobre el ritmo de deforestación varían de 400000 a 1.5 millones de hectáreas perdidas anualmente, que de no frenarse podría liquidar los bosques y selvas en 54 años.

Nuestro sector forestal es débil, producto de una estructura institucional burocrática, clientelista y poco funcional, que ha dado como resultado prácticas que degradan los recursos forestales.

No se ha podido sostener la actividad forestal en forma redituable. Se ha promovido, en cambio, la tala sin control, una desmedida corrupción y un desinterés por la sustentabilidad.

Me propongo crear una política de aprovechamiento sustentable de los recursos forestales, dejar atrás las plantaciones sin ton ni son para reorientar los esfuerzos a plantaciones compactas donde el índice de éxito sea el nivel de sobrevivencia y no el número de plantas sembradas; fomentar plantaciones comerciales y facilitar la participación comunitaria en proyectos forestales rentables con especies nativas de sus regiones.

Me propongo dar poder al Consejo Nacional Forestal para reordenar esta actividad, ampliar las facultades y recursos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente e instrumentar mecanismos financieros que permitan captar recursos para regenerar los bosques.

Amigas y amigos:

Existen en esta materia muchos otros temas de gran relevancia, como el establecimiento de infraestructura para el manejo de los residuos peligrosos; la transformación de procesos industriales y modos de operación de los sistemas de transporte para disminuir la contaminación del aire; la necesidad de detonar esquemas de reducción, reuso y reciclaje de la basura; el fortalecimiento técnico y financiero de las Areas Protegidas; Y muchos más que deberán ser incorporados al Plan Verde. Plan que debe detallar el mandato por 25 años que se dará al nuevo Instituto Nacional de Ecología y a los Institutos Estatales.

En materia ambiental, es necesario enfrentar el reto con creatividad e innovación, pero sobre todo con decisión y firmeza.

La situación es difícil pero no todo esta perdido.

Existen grupos que consideran inminente la llegada de los jinetes del Apocalipsis ecológico.

Yo estoy convencido que estamos cerrando un ciclo. El ciclo de la explotación irracional de los recursos naturales.

El desafío para México es muy claro: Crecer, pero crecer con calidad, asegurando que el desarrollo sea visible para todos y que no sea a costa de degradar los recursos naturales.

Contamos con ustedes

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