Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior
Vicente Fox Quesada

Saludos&

El siglo XX nos mostró naciones que se levantaron de la destrucción y hoy son potencias mundiales, porque fundaron su desarrollo económico y social en su proyecto educativo. El siglo XX también nos mostró naciones que lograron pasar a los primeros niveles de competitividad internacional, en tiempos relativamente cortos, gracias a la inversión que hicieron en educación.

El siglo XXI presenta retos adicionales, retos que ustedes han plasmado claramente en sus propuestas:

  • Responder con calidad (cobertura, pertinencia y equidad) a las demandas de la sociedad del conocimiento.
  • Formar profesionales y científicos a nivel mundial.
  • Responder con oportunidad a las demandas de los empleadores y descubrir anticipadamente el mundo futuro del trabajo.

Yo añadiría una preocupación personal: Asegurar que ningún joven y ninguna muchacha de este país, que estén dispuestos a hacer su parte del esfuerzo, se queden sin la oportunidad de lograr su proyecto educativo. No importa, donde vivan ni de cuanto dinero dispongan.

Los felicito. Felicito a todos los rectores y directores de las instituciones afiliadas a la ANUIES, por haber presentado un documento consensado, integral y de largo alcance.

Comparto su visión y sus preocupaciones, y me identifico con sus objetivos:

Primero, porque soy un firme convencido de que ¡Sin educación no hay desarrollo ni justicia social!

No puede haber desarrollo ni justicia social, en un país dónde muy pocos tienen acceso a una educación superior y muchos más no han completado siquiera su educación básica.

No puede haber desarrollo ni justicia social cuando en Chiapas se necesita tener 200 niños inscritos en primaria para que dos décadas después se pueda tener un profesionista.

No puede haber desarrollo ni justicia social en un país donde la inequidad en la distribución de las oportunidades educativas, propicia una mayor inequidad en la distribución del ingreso.

No tenemos opción o resolvemos este círculo vicioso o nuestro futuro como nación libre y soberana esta en riesgo.

También me identifico con ustedes porque estoy convencido de que si queremos promover un México diferente, si aspiramos a un país mejor, si deseamos un futuro de oportunidades para todos, necesitamos contar con un proyecto educativo de largo plazo.

Los conceptos que se plasman en el documento son ricos y provocadores. Motivan ciertamente a la reflexión y espero, por el bien de la educación superior y de México, motiven también a la acción.

¿Cómo responder a las exigencias de la sociedad en un tema central para la

vida de las personas y el futuro del país?; ¿Cuál es la agenda para la educación superior de nuestro país?. Ustedes ya la han puesto sobre la mesa.

Diez puntos son indispensables en mi proyecto de gobierno:

    • Contagiar la pasión por la calidad

    Una calidad que en el contexto de la Aldea Global permita afirmar que la educación ofrecida en nuestro sistema educativo, especialmente las Universidades, es igual o superior a la de cualquier otra nación.

    Una calidad que atienda el desarrollo integral del educando; es decir, que lo informe y habilite para su desempeño profesional; que lo haga sujeto de su propio aprendizaje; que lo ayude a relacionarse y a transformar con responsabilidad el mundo.

    Una educación que forme como ustedes claramente lo señalan: profesionales capaces de buscar información; estudiantes con disciplina intelectual cimentada para el autoaprendizaje.

      • Hacer pertinente el sistema educativo del País al Siglo XXI.

      Poner al día los programas, los métodos y las herramientas, a la era de la información. Responder al reto de la obsolescencia de los conocimientos y la dinámica de cambio en los entornos laborales. Buscar, como bien se lee en sus propuestas, anticipar el futuro.

        • Establecer la equidad como un imperativo en la educación.

        Propongo diversificar las modalidades de educación media superior y superior, con alternativas adecuadas a las condiciones económicas y sociales de nuestra sociedad e implementar mecanismos de acceso a la educación media superior y superior sin más limitación que las capacidades personales.

        Que ningún mexicano que aspire a desarrollarse quede fuera del sistema educativo nacional.

          • Asegurar que el sistema de educación pública cumpla con el cometido que la sociedad le encomienda.

          Promover la optimización en el uso de los recursos que reciben las instituciones a través de una rendición de cuentas claras de su ejercicio a la sociedad y de hacer públicas las mediciones de la calidad educativa..

            • Impulsar los valores.

            Creo en la formación en valores, como fuerza motora para transformar nuestra forma de actuar y de pensar, hacia una cultura más humana, en la que se respete la dignidad de la persona y sus derechos.

            Creo en la formación en valores, como fuera motora para transformar nuestra forma de actuar y de pensar, en una cultura para la solidaridad, para el servicio y para el compromiso.

            Creo en un proyecto educativo que nos conduzca a la paz, a la armonía social, al diálogo y a la comprensión.

              • Modernizar la educación a distancia.

              Las telecomunicaciones y la teleinformatica, han reducido las barreras del tiempo y el espacio; nos han abierto puertas insospechadas para atender las enormes demandas que tenemos en materia educativa. Ello exige una revisión profunda de los paradigmas bajo los cuales se han articulado la acción educativa y la práctica pedagógica.

              Los avances tecnológicos deben asegurar acceso a la educación hasta cualquier rincón de nuestra Patria donde esté un mexicano o mexicana que quiera superarse.

                • Dar plena libertad y autonomía a las instituciones de educación media superior y superior.

                Defenderemos, en mi gobierno la libertad de opinión, de cátedra e investigación; el ejercicio libre del pensamiento y la pluralidad cultural.

                La convivencia en la pluralidad enriquece más que la uniformidad.

                  • Fortalecer la ciencia, la tecnología y la innovación

                  La educación superior y el posgrado quedarían mancos sin la incidencia de las instituciones en la investigación científica y el desarrollo tecnológico. En esta materia no podemos seguir variando el rumbo cada sexenio. El estado debe tener claridad de hacia donde debe orientar los apoyos para la formación de investigadores; para la consolidación y desarrollo de grupos; y para las líneas, programas y proyectos de investigación.

                    • Vivir el federalismo

                    La desconcentración sin descentralización es un federalismo a medias.

                    Hay que confiar en la madurez de cada entidad federativa. En mi gobierno se impulsará la desconcentración de especialistas y académicos de excelencia hacia universidades e institutos de investigación en los estados, con el fin de reforzar y elevar la calidad de las instituciones.

                      • Promover intensamente la demanda

                      Cambiar la cultura pasiva de atracción de alumnos, por una cultura que propicie que los niños y jóvenes no interrumpan sus estudios, a través de la inversión en infraestructura en espacios suficientes, sobrados y de calidad; y de la difusión de una nueva cultura que valore la educación. Vamos a pedir a las madres y a los padres de familias que nos ayuden.

                      Amigas y amigos:

                      La pobreza y la distribución del ingreso adquiere en nuestra sociedad proporciones alarmantes. Una de cada dos familias mexicanas vive en condiciones de pobreza. Millones de mexicanos claman justicia. Justicia que se expresa claramente en la demanda de oportunidades.

                      Una de ellas, la más importante, la oportunidad de educarse.

                      Por algo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra a la educación como uno de los derechos inherentes a toda persona por el sólo hecho de serlo.

                      Por algo, los jefes de Estado y de Gobierno que han sabido desarrollar sus naciones, no escatiman esfuerzo alguno para aportar mayores recursos a esta noble tarea.

                       

                      Durante los últimos 30 meses he recorrido varias veces el país, he visitado todos los estados de la república, he estado en decenas de universidades públicas y privadas; he recibido muchas propuestas; he escuchado a miles de jóvenes y en ellos he encontrado la motivación para seguir en esta lucha.
                      Ante ellos, ante los jóvenes de las instituciones que ustedes representan, he asumido compromisos serios, que hoy quiero asumir ante ustedes, rectores y directores de las instituciones afiliadas a la ANUIES:

                       

                      Me comprometo a impulsar una educación que no sea el privilegio de unos cuantos.

                      Me comprometo a hacer de la educación la tarea central y más importante de mi gobierno.

                      Me comprometo a duplicar a lo largo de mi gobierno la proporción del gasto en educación superior y ciencia y tecnología, para alcanzar durante el sexenio el 1.0 y el 0.8% respectivamente.

                      Me comprometo a convertir la educación en una verdadera palanca para el progreso individual y una verdadera avenida para la movilidad social.

                      Me comprometo a hacer nuestra parte para lograr el objetivo que se han propuesto de formar profesionales y científicos competitivos a nivel mundial: Flexibles, internacionales; capaces de trabajar en equipo; innovadores, creativos y emprendedores.

                      En el siglo XXI tenemos que ser capaces de despegar en la educación. Si logramos que esta sea de calidad y deje de estar solo al alcance de unos cuantos tendremos el país exitoso y distributivo que todos anhelamos. Esa será mi motivación los próximos seis años.