Cambio sin ruptura
Vicente Fox Quesada

Nos encontramos prácticamente a la mitad de la campaña formal que nos llevará a la Presidencia de la República.

Durante este tiempo los mexicanos nos hemos dado cuenta de la trascendencia histórica del momento que vivimos.

Nos hemos dado cuenta que la lucha que hoy libramos por construir un país en el que prive crecimiento, justicia social, desarrollo humano y seguridad, demanda esfuerzo, creatividad y talento.

Demanda audacia y confianza en nosotros mismos.

Lo que esta en juego el 2 de julio no es la elección entre diferentes candidatos o partidos, lo que esta en juego en el país es algo más profundo y más trascendente.

Lo que esta en juego es continuar con más de lo mismo o iniciar un nuevo y mejor proyecto de nación.

Lo que esta en juego en continuar con el monopolio en el poder o alcanzar, por fin, la anhelada alternancia.

Tiene razón el experto en política mundial Philippe Schmitter, al haber afirmado que en México es indispensable la alternancia.

Tiene razón la Conferencia del Episcopado Mexicano cuando señala en su carta pastoral que una plena cultura de la democracia supone la posibilidad real de la alternancia en el poder.

La alternancia constituye el estimulo al buen gobierno.

Sólo la alternancia estimula al gobierno a rendir buenas cuentas.

La alternancia representa aire fresco y sangre nueva.

Su ausencia representa esclerosis política y envejecimiento; falta de innovación y de energía.

Eso es lo que está en juego en la elección del 2 de julio: un plebiscito para decidir entre la alternancia o más de lo mismo; entre la parálisis o el cambio.

Un plebiscito entre los mismos de siempre o un gobierno honesto y profesional.

Para ganar el plebiscito la Alianza por el Cambio ofrece una alternancia con sustento y futuro.

Estamos a solo tres meses de finalizar la campaña que nos llevará a la Presidencia de la República.

Durante este tiempo los mexicanos tendremos la oportunidad de comparar programas y candidatos, sino no se esconde el candidato de más de lo mismo.

Tenemos estrategias distintas. Para nosotros es importante que la sociedad conozca los candidatos y sus propuestas. Para ellos entre más oculto su candidato mejor; saben que entre más lo conozca la sociedad más posibilidades tienen de perder.

Tienen miedo que nos comparen. Tienen miedo que los descubran, que se den cuenta de la pobreza de sus ideas y de la mediocridad de su candidato.

Creen que somos tontos. Creen que no nos damos cuenta que sus ideas están desgastadas y su experiencia llena de fracasos.

Hoy inventan problemas de agenda.

A ellos les queda perfectamente el refrán popular: Desde que se inventaron los pretextos se acabaron los miedosos.

Por nuestra parte hemos propuesto una plataforma destinada a vencer cinco desafíos:

    • Iniciar un nuevo milagro de crecimiento económico y empleo

      • Lograr que el desarrollo sea visible para todos

        • Vivir en paz con seguridad y justicia

          • Tener un buen gobierno

            • Contar con mayores recursos para el desarrollo

            Para lograr lo anterior he propuesto a los mexicanos un programa serio con visión de largo plazo, que incluye un compromiso con los fundamentales de la economía.

            He reiterado que apoyo la autonomía del Banco de México y me sumo a su objetivo de lograr tasas anuales de inflación del 2 o el 3 % en un plazo no superior al año 2003.

            Porque comparto este objetivo inflacionario, he afirmado que la reforma fiscal será un punto central en mi programa de gobierno y que alcanzaremos un superávit fiscal al cuarto año de gobierno.

            Proponemos culminar las reformas estructurales necesarias para poner el país al día y dar mayor competitividad a la economía. Nuestro gobierno será un gobierno moderno, estratégico, que rinda cuentas y sea la vanguardia de la sociedad.

            Nuestra propuesta es crecer pero crecer con calidad, con calidad humana. Crecer sin distribuir no es sostenible ni humano.

            Ningún país puede sobrevivir con el tipo de desarrollo que México ha producido, con oasis de desarrollo humano rodeados de desiertos de privación humana; islas de vanguardia y prosperidad rodeadas de mares de miseria y marginación.

            Para que en los 6 años de mi gobierno, el crecimiento económico se transforme se transforme en reducción substancial de la pobreza y mejoramiento substantivo en la distribución del ingreso, será necesario un nuevo enfoque para combatir la pobreza.

            De programas de ataque a la pobreza orientados a mantener la dependencia de los mexicanos, a programas orientados a la generación de oportunidades de inclusión, producción y empleo.

            Nuestro gobierno ha concentrado su atención en los fundamentales de la economía. Todo ello es indispensable y requiere una mayor atención, pero no es suficiente.

            Para contar con una sociedad justa y humana; para crecer y crecer con calidad, es necesario que otros fundamentales estén también en orden: El desarrollo de capital humano, el más importante.

            El incremento que he propuesto en el nivel de gasto en educación hasta llegar al 8% del PIB durante mi administración, va acompañado de una nueva visión de la educación a ofrecer.

            El siglo XXI demanda una revolución educativa orientada hacia un modelo de "educación permanente" bajo el cual se enseñe a nuestros niños y jóvenes a "aprender a aprender"; solo así podrán estar a la altura de los cambios creados por el nuevo dinamismo del desarrollo tecnológico.

            Una revolución educativa orientada a enseñar a nuestros niños y jóvenes a pensar con criterio amplio, profundo, imaginativo, creativo e independiente.

            Que aprendan a razonar y a investigar, antes que a memorizar; a argumentar y persuadir, antes que a aceptar sin más lo que se dice.

            Nuestra propuesta es crecer pero crecer con calidad, con calidad ambiental. Crecer sin respetar el medio ambiente, no es sustentable ni honesto con las siguientes generaciones.

            En México, los primeros estudios del Producto Interno Neto Ecológico (PINE) muestran que a principios de los noventa, el costo de la degradación y devastación ambiental representó 20 por ciento del valor total del PIB.

            Lo cual es realmente una tragedia: Crecemos poco, lo distribuimos mal y lo hacemos a costa del medio ambiente.

            Es indispensable dar una nueva vida a la política ambiental. En mi gobierno impulsaremos un Plan Verde. Daremos un mandato extraordinario por 25 años al Instituto Nacional de Ecología, para frenar el deterioro y revertir la degradación de los recursos naturales.

            México reclama un proyecto de nación que en la democracia asegure tres cosas; empleo; seguridad y desarrollo personal.

            Nada de lo cual puede lograrse sin la vigencia del estado de derecho.

            Nunca como hoy existe consenso de la inoperancia de los responsables de procurar la justicia, y del debilitamiento del Estado de Derecho.

            Nunca antes el ánimo de la sociedad mexicana había sido de tanta insatisfacción y tanto temor.

            Necesitamos un estado de derecho donde además de contar con leyes justas, tengamos autoridades que gobiernen de acuerdo con esas disposiciones legales.

            Necesitamos un orden institucional moderno que de cabida a la nueva pluralidad y al reequilibrio de los tres poderes; que reconstruya la autoridad sobre bases legales y morales; promueva el federalismo; y recupere la confianza de los ciudadanos en sus autoridades.

            La vida democrática no puede reducirse solamente al proceso electoral. La democratización integral de nuestro México exige una mayor la participación social.

            En mi gobierno vamos a construir nuevas formas de tomar las decisiones públicas. El nuevo gobierno trabajara codo a codo con las organizaciones de la sociedad.

            México necesita que su crecimiento y desarrollo no dependan exclusivamente de la acción del gobierno, sus agencias y su burocracia.

            El gobierno que voy a encabezar tenderá puentes permanentes entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil. Mi gobierno será sensible a la voz de estas organizaciones.

            Amigas y amigos:

            Se que en estos tres meses de campaña han escuchado muchas propuestas.

            Se que algunos opinan que las propuestas son iguales.

            No nos engañemos.

            No somos iguales.

            Ellos representan la corrupción y la impunidad.

            Nosotros nunca aceptaremos la famosa reglita de oro donde impunemente se cuidan las espaldas los expresidentes; reglita que por cierto parece estarse extendiendo a los secretarios de estado.

            No somos iguales.

            Ellos representan lo viejo y obsoleto.

            Cada seis años utilizan los instrumentos de política económica y social con fines electorales. Cada seis años todo el poder del aparato se vuelca a la campaña electoral y después se nos pasa la factura a los ciudadanos.

            Una factura cada vez más costosa.

            No somos iguales, ni siquiera parecidos.

            Tenemos dos visiones de país distintas.

            Lo que ellos proponen no responde a las necesidades de una nación inserta en la nueva economía global. Se trata de la retaguardia económica.

            Su propuesta ampliaría aún más la ya de por si desigual brecha entre ricos y pobres. Las diferencias regionales se acentuarían y la dualidad de la economía se profundizaría.

            El resultado es previsible: creciente violencia, caos y desintegración nacional.

            Amigas y amigos:

            Estamos a un paso de la alternancia. Las encuestas lo demuestran cada vez con mayor fuerza.
            Estoy convencido que la alternancia en el poder es el punto de salida para un proyecto diferente y mejor para los mexicanos, proyecto que vendrá de fuera del poder o no vendrá. Aquí encuentra la elección del 2 de julio su verdadero valor histórico; su sustento ético, moral y político.

            Propongo reconstruir políticamente al país. Consensar un proyecto de futuro común, sin rupturas sociales y sin violencia.

            Ofrezco a todo México un pacto de concordia y reconciliación.
            Espero de las autoridades y de mis adversarios una nueva actitud histórica. Una actitud que este a la altura de los desafíos por venir.

            Aprendamos de la historia.

            Es tiempo de enaltecer la política. Tiempo de demostrar que antes de los intereses personales o de grupo está México.

            Lo que ofrecemos es muy sencillo. Un cambio para mejorar, para progresar. Un cambio sin rupturas, ni violencias. Un nuevo liderazgo. Un liderazgo fuerte, humano, honesto y capaz. Así de simple, así de importante.