Ya es tiempo de dar a la Ciencia y
la Tecnología la importancia que merecen

Un estudio reciente de la competitividad de 46 países ubica a México en el lugar 46 en materia de Ciencia y Tecnología. Ocupamos el último lugar y con sobrada razón.

Al iniciar el tercer milenio, México se encuentra extraordinariamente rezagado en Ciencia y Tecnología. Cuenta con un aparato científico y tecnológico pequeño y poco vinculado al desarrollo del país.

Existe una indiferencia general respecto al desarrollo científico y tecnológico. México dedica solamente el 0.31% de su producto interno bruto a la ciencia y tecnología.

En los hechos, el financiamiento a la Ciencia y a la Tecnología se ha visto más como un subsidio, que como una inversión estratégica en la cual debe basarse el desarrollo presente y futuro del país.

Prácticamente cualquier comparación internacional nos es desfavorable, ya sea frente a países con un desarrollo económico similar al nuestro en América Latina; ya sea frente a países de Asia que hace 30 años tenían una posición económica más débil que México y ahora nos superan por amplio margen; ya sea frente a nuestros socios comerciales en el TLC Estados Unidos y Canadá, que invierten un porcentaje de su Producto Interno Bruto que supera ocho y cinco veces, respectivamente, al de México.

Si la comparación se hace en el rubro de científicos e ingenieros por cada 10000 trabajadores, encontramos que los países antes mencionados nos superan por un factor de quince y nueve.

España, por ejemplo tiene 30 investigadores por cada 10,000 habitantes, México cuenta solamente con 6.

 

El desarrollo de la Ciencia y la Tecnología es poco y esta mal distribuido, existe una gran concentración del aparato científico y tecnológico en la zona Metropolitana de la ciudad de México.

Todo lo anterior expresa con toda claridad que si México aspira a ser protagonista en el siglo XXI, se debe aumentar la inversión pública y privada en Ciencia y la Tecnología, así como en formar recursos humanos de alto nivel en esta materia.

COMPROMISOS CON LOS MEXICANOS

Como Gobernador de Guanajuato y en mi camino a la Presidencia de la República he tenido el privilegio de poder aprender de ambos lados de la cadena del conocimiento, de su generación por las universidades y centros de investigación, y de su aplicación para resolver problemas económicos y sociales. En estas reuniones los mexicanos me han hecho demandas que yo he asumido como compromiso:

    • El compromiso con un desarrollo social y productivo debidamente cimentado en una estructura educativa, científica y tecnológica concebida de manera integral y basada en una actitud innovadora.

      • La convicción de que la educación técnica en todos sus niveles requiere aportar ingenieros y técnicos con la mentalidad y capacidad de innovar en su campo.

        • La certeza de que se promoverán sectores tecnológicos de vanguardia con el suficiente apoyo para que formen una base tecnológica que permita la atracción de científicos e ingenieros y sirvan a su vez, como una motivación real para que los jóvenes encuentren en los estudios avanzados un futuro promisorio y de realización.

          • La garantía de que se desarrollaran instituciones de educación superior y universidades de vanguardia que permitan la atracción de científicos e ingenieros del más alto nivel a nuestras universidades.

            • La importancia de fomentar las actividades científicas y tecnológicas en las empresas, a través de programas y estímulos claros, concretos y efectivos.

              • El compromiso con la descentralización de la ciencia y la tecnología en todo el territorio nacional.

              ¿ Cómo hacer realidad estás demandas?; ¿Cuál es, en esta materia mi compromiso con los mexicanos?.

              Mi compromiso será instrumentar políticas claras de fortalecimiento de la Ciencia, la Tecnología y la innovación que incluyan:

                1. Lograr masas críticas en temas estratégicos de Tecnología de frontera y Ciencia básica, vinculados a parques tecnológicos en los que se asienten empresas de tecnología de punta, en tamaño e importancia suficientes para tener un impacto significativo en la economía y que sirvan de atractores tanto de nuevas empresas como de científicos y profesionales de alto nivel.

                2. La apertura del sistema de educación superior e investigación a la convivencia con la comunidad académica mundial, aspirando en todo momento a nutrirse de la cooperación científica en un plano igualitario así como la instrumentación de políticas competitivas en el ámbito internacional para atracción de capital humano de alto nivel hacia las instituciones del país.

                3. La creación de una academia de Ciencias y Tecnologías que incluyan a los investigadores mexicanos más notables trabajando en México y en el extranjero, que asesoren al Presidente de la República en los aspectos más importantes de la vida nacional; y detecten los sectores estratégicos, las industrias, tecnologías y tendencias del futuro para los próximos 20 ó 30 años, de forma que logremos la inserción temprana de México a estos sectores.

                4. Generación de instrumentos y estímulos a instituciones e investigadores para fomentar la Ciencia y la Tecnología, con una clara definición de los paradigmas de cada una a fin de que ambos científicos y tecnológicos desarrollen en el ámbito que les corresponde toda su capacidad.

                5. La instrumentación de programas para fomentar la competitividad tecnológica de la industria local; el proceso de oferta y demanda de tecnología y servicios tecnológicos; y el fortalecimiento de los eslabones débiles de las cadenas productivas locales.

                6. La modernización de la enseñanza de la ciencia y la tecnología en todos los niveles educativo, a través de la capacitación de los profesores y la actualización de contenidos, métodos, equipos y materiales.

                7. El impulso a la divulgación y difusión científica y tecnológica en todos los sectores sociales para mejora el aprecio, la percepción y el aprovechamiento de esta actividad.

                8. La promoción de un desarrollo científico y tecnológico más equilibrado en los Estados de la Federación, a través del apoyo a sus programas e iniciativas y de su participación en la definición de las políticas nacionales.

                Amigas y amigos:

                Es cierto que las reglas económicas del mundo han cambiado. Es cierto que en el ámbito mundial y hasta los setentas la política industrial jugaba un papel central en el modelo económico. Es cierto también que con la liberalización de los mercados y la liberalización del comercio, las políticas industriales tradicionales se han reducido o eliminado.

                Pero la pregunta es, si la política industrial tiene un papel que jugar en este nuevo modelo, si la política industrial tiene un papel que jugar en nuestro país. Y la respuesta es SI, con mayúsculas.

                Una política industrial para promover la innovación y la competitividad.

                Una política industrial que asegure una inserción exitosa de nuestro aparato productivo a la era del cambio tecnológico y la economía del conocimiento.

                Una política industrial enfocada no a que producir sino a como mejor producir.

                Una política industrial dirigida a reducir la brecha de productividad que tenemos con nuestros principales socios comerciales, y en ello, la política de ciencia y tecnología jugará un papel central.

                Aspiramos a que el desarrollo social y productivo del país cimenté sus estrategias en el conocimiento científico y tecnológico.

                Aspiramos a consolidar el aparato científico y tecnológico con un claro liderazgo en producción científica y modernización tecnológica.

                Aspiramos a contar con instituciones competitivas en la comunidad académica mundial, que sean a su vez una ventaja competitiva para la industria local.

                Ya es tiempo de dar a la ciencia y tecnología la importancia que merecen. En mi gobierno le daremos esa importancia.

                Muchas gracias.