Septiembre 22, 1999

POR UN CRECIMIENTO CON EQUIDAD:

REFORMA FISCAL INTEGRAL

I. Introducción

No nos engaĖemos ∑.

Independientemente de las cifras macroeconómicas, la situación de México es seria.

Hoy, como a inicios de siglo, nuestro país enfrenta graves contrastes, polarizaciones sociales excesivas y profundas heridas en el tejido social. ņDónde estaría México hoy de no haberse cometido tantos errores?, ņDónde está el paraíso ofrecido con las banderas de arriba y adelante, la solución somos todos y la defensa canina de nuestra moneda?, ņDónde está el México prometido con el liberalismo social y el bienestar para la familia?, ņQué nos han dejado 16 aĖos del modelo "PRI-liberal"?

El programa económico que desde 1982 ha sido alternativamente aplaudido y reprobado en México y el mundo, ha tenido como frutos:

Una tasa de crecimiento promedio anual del PIB real de apenas 2.1%; Una tasa de inflación anual promedio de casi 50%; 26 millones de mexicanos que sobreviven en la pobreza extrema;

Una brecha cada vez más grande y más profunda que separa a los que tienen de sobra, de los que no logran satisfacer sus necesidades más esenciales.

Un desarrollo regional con marcados contrastes; y un campo sumergido en la marginación.

Un desempleo brutal que se manifiesta en la imparable ola de economía informal, en millones de braceros que buscan oportunidades fuera de su tierra y en el ejército de excluidos que se han visto forzados a delinquir para llevar el pan a sus chiquillos.

Nos ha dejado también un sistema financiero en severos problemas que inhibe las nuevas inversiones por la carencia de crédito a tasas de interés competitivas.

Para muchos la responsabilidad de los raquíticos resultados está en las políticas económicas conocidas como "neo-liberales". No nos engaĖemos, la responsabilidad de la deteriorada situación económica y social está en las políticas "PRI-liberales", en esa amorfa masa de políticas que dependen el humor del gobernante en turno.

Ha faltado talento, liderazgo, visión y oficio de gobierno. Estamos listos para demostrar que las cosas pueden ser diferentes, que podemos crear un gobierno que aporte a México un crecimiento acelerado con equidad. Que podemos hacer una nueva alianza con la sociedad y dar al sector privado el papel estratégico que le corresponde. Mientras los precandidatos de otros partidos pasan su tiempo tratando de desligarse de su responsabilidad en estos errores; nosotros hemos consultado lo que el país quiere y desea, hemos pensado sobre como lograrlo y, sobre todo, estamos dispuestos a definir un programa de acción que, manteniendo la estabilidad de la economía, logre responder a las esperanzas expresadas por todos los mexicanos de obtener en nuestro país: un crecimiento económico con equidad. Un crecimiento con calidad de la economía. Un crecimiento con rostro humano.

II. Compromisos con los Mexicanos

He recorrido el país, he visitado todos los estados de la república, he estado en el campo y las ciudades; he sostenido reuniones con todos los grupos sociales; he recibido muchas propuestas; he escuchado a miles de mexicanos, y en todos lados encuentro ciudadanos por el cambio. Ciudadanos que expresan con sus palabras lo que esperan de nuestro proyecto económico, que yo sintetizaba el pasado 16 de agosto y que he asumido como un compromiso:

Hacer explícito que no puede haber justicia social sin una economía sólida y que la meta de generar los empleos que requiere nuestro país y de alcanzar un crecimiento acelerado y sostenido a una tasa mínima promedio anual de 7% real, es inaplazable.

La convicción de que la estrategia de alto crecimiento debe estar fincada en una estabilidad macroeconómica sustentada en una estricta disciplina monetaria y fiscal, y el establecimiento de un auténtica y plena independencia de la autoridad monetaria nacional.

La garantía de transformar las empresas públicas del estado a fin de que fortalezcan y no limiten la competitividad de las empresas mexicanas; y el reconocimiento de que es necesario finalizar la reforma del sector financiero, proporcionando el marco legal que asegure prácticas bancarias sanas y los incentivos para su saneamiento efectivo y capitalización.

Dejar en claro que se seguirá una estrategia de ahorro y formación de capital que permita que nuestro aparato productivo pase del apalancamiento a la capitalización.

El compromiso de buscar el incremento de la competitividad de las micro, pequeĖas y medianas empresas, proporcionado infraestructura pública y servicios en apoyo de las empresas, facilitando su incorporación a la globalización y acrecentando su capacidad para absorber y utilizar la mejor y más reciente tecnología.

El reconocimiento de la impostergable necesidad de democratizar la economía, a través de la creación de instrumentos que permitan la incorporación de los millones de mexicanos que han estado excluidos del desarrollo y de las oportunidades para participar en la economía formal.

El reconocimiento de la absoluta prioridad que tiene nuestro país de combatir la pobreza y distribuir el ingreso y las oportunidades.

III. Nuestro Programa

ņCómo hacer realidad estos compromisos?

Mi propuesta en materia económica, que someteré al diálogo, consulta y escrutinio de los mexicanos está sostenida por cinco pilares:

Primero: Un programa de políticas económicas que: Garanticen la estabilidad de los fundamentales de la economía. Aseguren la solidez del sistema financiero y su papel como motor de una economía de emprendedores y empresarios; Provean un nivel adecuado de divisas que asegure nuestra solvencia ante los mercados internacionales de capital.

Segundo: Un programa de reformas estructurales que completen la transformación sectorial necesaria para mejorar la competitividad de la economía.

Tercero: Un programa de reformas legales que doten a México de un marco de reglas de interacción claras y transparentes entre los sectores público y privado.

Cuarto: Un programa de incentivos que abra la puerta del desarrollo a los mexicanos excluidos, que facilite la incorporación del sector informal de nuestra economía a los mercados formales, y que de la más alta prioridad a la generación de riqueza en los familias de más bajos ingresos y al aseguramiento de oportunidades iguales para todos y cada uno de los ciudadanos;

Quinto: Un programa de reforma del sector público que eleve sensiblemente su eficiencia y permita evaluar objetivamente el desempeĖo de los funcionarios.

IV. Acerca de la Reforma Fiscal

Dentro del modelo económico que estamos proponiendo a los mexicanos, la reforma fiscal forma parte esencial.

La política fiscal aplicada en los últimos 16 aĖos nos ha dejado un país con:

Ingresos fiscales impredecibles por su alta dependencia de la venta de petróleo y por la ineficiencia de la política recaudatoria.

Un servicio de deuda que absorbe el 4% del PIB y 18% de los ingresos fiscales presupuestados para 1999.

Fuertes compromisos para corregir errores del pasado en materia financiera, de comunicaciones y de seguridad social, que limitan el margen de maniobra, y;

Un total abandono de programas de inversión pública requeridos para dotar a México con la infraestructura social y física que mejore la competitividad de nuestra economía.

En nuestra opinión, la política fiscal debe garantizar en esencia tres cuestiones fundamentales:

Estabilidad macroeconómica, Inversión en infraestructura social y física que de competitividad a la economía de México.

Inversión en desarrollo humano que permita combatir la pobreza y mejorar la distribución del ingreso. Sin embargo, hoy en México, ninguno de los tres objetivos se cumplen.

Es cierto que la carga tributaria, aún incluyendo aquellos impuestos ligados al petróleo es insuficiente para proveer los servicios y financiar la inversión requerida en el país.

Es cierto que al compararnos con los países miembros de la OCDE, nos encontramos que su carga tributaria promedia alrededor del 28% del PIB, mientras en México apenas rondamos el 15%.

Es cierto también que si nos comparamos con países de un nivel de desarrollo similar al nuestro, la carga tributaria mexicana también resulta inferior: el promedio para los países de América del Sur es cercana al 20%.

Pero también es cierto que todo lo anterior no es sino el resultado de la irresponsabilidad de las autoridades, que al contar con los ingresos petroleros, relajaron la disciplina fiscal.

De la irresponsabilidad de las autoridades, que al corromperse perdieron la confianza de los ciudadanos.

De la irresponsabilidad de las autoridades, que al burocratizarse, complicaron enormemente el cumplimiento de las responsabilidades fiscales.

De la irresponsabilidad de las autoridades, que no han sabido consensar una Reforma Fiscal Integral, de la que sean parte una profunda simplificación tributaria, el combate a la evasión, facilitar la incorporación de la economía informal y la eficientizacón del gasto público.

Es un hecho por todos aceptado que después de los őparches‚ anuales a la Miscelánea Fiscal, esta se ha convertido en un verdadero tormento para los ciudadanos cautivos y la promesa de un Reforma Fiscal pone una luz de esperanza, de disminuir el exceso de gravamen y por otro lado, tener claridad, brevedad y transparencia en los tramites hacendarios.

En nuestro modelo, una de las condiciones indispensables para alcanzar un crecimiento económico vigoroso, sostenido y sustentable es realizar un manejo disciplinado de las Finanzas Públicas.

Es por ello que mi propuesta en esta materia se basa en una estricta disciplina fiscal, que a su vez permita dotar al país de infraestructura humana y física que garantice:

a).- Mejores condiciones de vida para todos los mexicanos y,

b).- Niveles aceptables de competitividad de las empresas en un entorno de competencia internacional. Las líneas básicas sobre las que estamos trabajando son las siguientes:

Una reforma fiscal:

Que simplifique las tasas impositivas y facilite la incorporación de la economía informal al pago de impuestos.

Que incremente la competitividad de las empresas y sea también incentivo para el ahorro y la inversión privados.

Que fortalezca el federalismo hacendario y la eficiencia del gasto en la consolidación del desarrollo equilibrado del país. Y reduzca el peso de la deuda en las finanzas públicas.

Un programa fiscal:

Que dé como resultado un superávit fiscal en el cuarto aĖo de mi administración, superávit que al reducir la deuda del sector público en la economía, incrementará el margen de maniobra de la política monetaria. Y un programa de gasto público que consolide la competitividad de nuestra economía a través de dos estrategias básicas: la construcción de infraestructura suficiente y el mejoramiento substancial de los niveles de capital humano.

Sobre estas líneas que hemos consensado con contadores, abogados y economistas, pero sobre todo, con muchos ciudadanos, estamos trabajando.

Como ciudadano, como empresario y como Gobernador de Guanajuato, he sufrido en carne propia las limitaciones de nuestro sistema fiscal.

Tengan la plena seguridad que una Reforma Fiscal Integral será una de las primeras tareas que enfrentaré como Presidente de la República.

Muchas gracias por su atención.