Crecimiento Sustentable y
Sostenido con Rostro Humano

Vicente Fox Quesada

 

¡ Cuánto puede pasar en 71 años! Si en 1929 alguien hubiera pronosticado el México que encontraríamos al iniciar el siglo XXI, muy pocos hubieran imaginado, que en el amanecer del año 2000 tendríamos:

  • Cerca de dos terceras partes de mexicanos viviendo en pobreza,
  • Una tercera parte de la población sin oportunidad de crecer y desarrollarse por no haber terminado una educación mínima,
  • Una de las peores distribuciones del ingreso del mundo,
  • Una impunidad sin limites,
  • Un serio problema de narcotrafico,
  • Los primeros lugares mundiales en corrupción,
  • Un medio ambiente severa e irremediablemente afectado.

Los mexicanos sabemos, mejor que nadie, que estos resultados no fueron causados por un fenomeno natural; que si la política económica y la política social hubiesen sido otras, hoy no tendríamos ni la desocupación ni la pobreza que tenemos.

Los mexicanos sabemos, mejor que nadie, que si el gobierno hubiera sido honesto, si no se hubiera cruzado de brazos, si no se hubiera asociado con delincuentes, hoy no tendríamos ni la corrupción, ni la inseguridad, ni la impunidad que tenemos.

Por ello, estamos convencidos que no es con la conducción del PRI como podemos asegurar la inserción exitosa de México en concierto de las naciones desarrolladas.

La gran mayoría de los mexicanos estamos preparados para la alternancia en el poder.

Es claro que en seis años no podemos resolver todos los problemas que se han acumulado a lo largo de décadas, pero también es cierto, que en seis años de buena administración pública, podemos sentar las bases para cambiar el sendero de crecimiento de la economía y revertir la dramática tendencia al deterioro en la distribución de la riqueza y a la destrucción de nuestros recursos naturales, que hoy caracterizan nuestra realidad.

Para lograr lo anterior he propuesto a los mexicanos un programa serio con visión de largo plazo.

Nos hemos propuesto crecer al 7%. Que es el mínimo indispensable para dejar de acumular rezagos históricos. Es el mínimo indispensable para generar el millón 300 mil empleos que el país demanda y requiere.

Lograremos este crecimiento promoviendo intensamente el ahorro interno, alcanzando niveles de inversión extranjera directa por 20 millones de dólares, promoviendo de manera agresiva las exportaciones.

De igual manera daremos la más alta prioridad a la micro, pequeña y mediana empresa y a todos los que con su esfuerzo estén dispuestos a hacer más grande este país.

En estas presentaciones he señalado y aquí reitero, que la política monetaria es potestad del Banco de México. Apoyo su independencia y me sumo a su objetivo de lograr tasas anuales de inflación equivalentes a aquellos de nuestros principales socios comerciales en un plazo no superior al año 2003.

Porque comparto este objetivo inflacionario y por que considero una grave irresponsabilidad de este gobierno y los anteriores, el hacer depender las finanzas públicas de los vaivenes en los precios internacionales de petróleo, he afirmado que la reforma fiscal será un punto central en mi programa de gobierno

Esta reforma tendrá como objetivos específicos la simplificación administrativa, el estímulo al ahorro y la inversión, la reducción de la evasión fiscal y la integración de la economía informal.

Proponemos una reforma fiscal integral que siente las bases para una recaudación tributaria independiente de los ingresos petroleros del 16% del PIB, nivel similar al observado en otros países de América Latina.

Proponemos también culminar las reformas estructurales necesarias para dar mayor competitividad a la economía.

Mi gobierno apoyará la transición de México hacia una economía moderna y competitiva, eliminando las distorsiones institucionales que aún afectan el desempeño del sector laboral, del sector telecomunicaciones, del sector petroquímica y del sector energetico, entre las principales.

He presentado también una propuesta para modernizar la Administración Pública Federal, para contar con un gobierno que rinda cuentas y donde la sociedad participe intensamente, constantemente y eficazmente.

Un gobierno estratégico que sea la vanguardia de la sociedad.

Un gobierno Inteligente que sea capaz de utilizar los más adelantados sistemas administrativos y las más avanzadas tecnologías de información.

Un gobierno ágil y flexible, abierto y transparente, que trabaje en una gran vitrina de cristal donde todos los ciudadanos sepan qué, cómo, porqué y para qué está haciendo, lo que está haciendo.

Un gobierno descentralizado que le declare su mayoría de edad a los estados y municipios.

He expresado también mis pensamientos sobre una reforma financiera que permita a volver a tener intermediarios financieros eficaces entre aquellos que ahorran y aquellos que desean invertir esos ahorros.

He propuesto medidas para entrar el círculo virtuoso ahorro inversión - crecimiento económico,: medidas dirigidas a establecer el cuadro de estabilidad económica; y a modificar el marco institucional en que opera actualmente el sector:

También he propuesto una política industrial para la innovación y la competitividad.

Nuestros análisis demuestran que una empresa mexicana de tamaño medio o pequeño se encuentra en desventaja competitiva respecto a los países con que competimos.

En mi gobierno impulsaremos una política industrial que responda a esta realidad y permita a las pequeñas y medianas empresas participar en la apertura de la economía. Impulsaremos una política industrial enfocada no a que producir sino a como mejor producir.

Nuestra propuesta es crecer pero crecer con calidad, con calidad humana. Crecer sin distribuir no es sostenible ni humano. Crecer sin respetar el medio ambiente, no es sustentable ni honesto.

Por ello, las políticas que aquí he sintetizado, serán combinadas con un nuevo enfoque para combatir la pobreza, una nueva visión de la educación a ofrecer y una forma de hacer política ambiental.

Para que en los 6 años de mi gobierno, el crecimiento acelerado propuesto se transforme en reducción substancial de la pobreza y mejoramiento substantivo en la distribución del ingreso, será necesario combinar las políticas que he señalado con políticas que apoyen el desarrollo de la capacidad personal de aquellos que se encuentran en la pobreza, la renovación de la infraestructura básica que les rodea, y el desarrollo de sus actividades emprendedoras.

Para lograrlo he propuesto un nuevo enfoque para combatir la pobreza:

  • Un cambio cualitativo. De programas de ataque a la pobreza orientados a mantener la dependencia de los mexicanos, a programas orientados a la generación de oportunidades de inversión, producción y empleo para los mexicanos que actualmente no tienen estas oportunidades, y

  • Un cambio cuantitativo. Duplicando a lo largo del sexenio 2000-2006 los recursos asignados a la Secretaría de Economía Social.

Lo primero definirá nuestra orientación de programas cuyo objetivo sea erradicar la pobreza, no paliar la pobreza.

Lo segundo permitirá ampliar la cobertura de los programas que existen tanto geográficamente, como en los servicios que se proporcionan, añadiendo capacidad para otorgar crédito e iniciar un negocio; capacitación para que productores informales se integren al mercado formal; y la extensión de los programas de pensiones a toda la población dentro de un marco de integración social y económica que termine con las irregularidades que han empujado a la informalidad a un 60% de los mexicanos.

El incremento propuesto en el nivel de gasto en educación hasta llegar al 8% del PIB durante mi administración, va acompañado de una nueva visión de la educación a ofrecer.

El siglo XXI demanda una revolución educativa orientada hacia un modelo de "educación continua" bajo el cual se enseñe a nuestros niños y jóvenes a "aprender a aprender", para que puedan contantemente actualizar sus conocimientos a los cambios en la vida creados por el nuevo dinamismo del desarrollo tecnológico y el avance del conocimiento que hace obsoletos los conocimientos adquiridos en períodos de tiempo que en el pasado nos hubieran parecido imposibles.

Una revolución educativa orientada a enseñar a nuestros niños y jóvenes a pensar con criterio amplio, profundo, imaginativo, creativo e independiente. Que aprendan a razonar y a investigar, antes que a memorizar; a argumentar y persuadir, antes que a aceptar sin más lo que se dice.

Una revolución educativa que haga de la educación una verdadera palanca para el progreso individual y una verdadera avenida para la movilidad social.

En México, los primeros estudios del Producto Interno Neto Ecológico (PINE) muestran que a principios de los noventa, el costo de la degradación y devastación ambiental representó 20 por ciento del valor total del PIB. Lo cual es realmente una tragedia: Crecemos poco, lo distribuimos mal y lo hacemos a costa del medio ambiente.

La política ambiental en México se ha limitado a actuar en un ámbito sumamente restringido y con instrumentos de política de dudosa efectividad.

Es indispensable dar una nueva vida a la política ambiental.

Debemos transformar la política ambiental que ha sido marginada de la toma de decisiones de política económica; y superar los instrumentos ambientales que han sido ineficientes e ineficaces en parar y menos en revertir las principales tendencias de la degradación ambiental.

Todo lo anterior, basado en el fortalecimiento del Estado de Derecho.

Un Estado de Derecho en el que ya no sean las personas sino las leyes y las instituciones, las que determinen las respuestas.

Un Estado de Derecho que sea instrumento eficaz para organizar con justicia la convivencia humana; que sea el territorio imparcial donde pueden dirimirse, negociarse, ajustarse y resolverse con equidad las diferencias.

Un Estado de Derecho donde además de contar con leyes justas, tengamos autoridades que gobiernen de acuerdo con esas disposiciones legales.

Un Estado de Derecho que genere certidumbre, confianza y estabilidad política.

Amigas y amigos:

Para definir el programa de gobierno hemos consultando a todos los sectores de la sociedad mexicana. Los hemos consultado sobre sus prioridades, sus preocupaciones y sus propuestas para salir adelante.

Con el paso de mi campaña, he visitado todo el país en varias ocasiones. De esta experiencia he aprendido que los mexicanos están ansiosos de que se les escuche e integre en el proceso de definir un programa de gobierno.

Dicen que utilizo un discurso diferente con cada auditorio y tienen razón, he escuchado a los mexicanos y me he preocupado de dar respuesta a las preocupaciones de los diferentes sectores de la sociedad.

Dicen que utilizó un discurso diferente para sumar a diferentes grupos de la población a nuestro favor, y tienen razón. Me propongo gobernar para todos y con todos, menos con los corruptos.

Si por escuchar a la sociedad e integrar propuestas para todos los mexicanos, me llaman incoherente y contradictorio, allá ellos. No nos importa.

Los mexicanos que han podido comparar ideas y propuestas están mayoritariamente con nosotros.

Los mexicanos que han podido comparar candidatos y partidos están mayoritariamente con nosotros.

Los mexicanos informados están mayoritariamente con nosotros.

Por ello el miedo que tienen a confrontar ideas.

No nos extraña. Lo que ellos proponen es más de lo mismo. Sus ideas están desgastadas y su experiencia llena de fracasos que han conducido a México a las condiciones de miseria y falta de oportunidades que ya he descrito.

Me siento más seguro que nunca.

Los mexicanos queremos un cambio; nos merecemos un México mejor.

Estamos a un paso de la alternancia.