Ya es tiempo de darle el justo valor a la cultura: Nuestra gran reserva estratégica
Vicente Fox Quesada

La Cultura: verdades que se abren paso y cristalizan en belleza.

La Cultura: el tembloroso dibujo de alguno de nuestros hijos y el Hombre en llamas de Orozco. Una estela maya, un adolorido poema que viene de Chiapas, un refrán popular.

La Cultura: nuestra más alta y gozosa libertad. Nuestra gran reserva energética de alegría.

La herencia cultural que poseemos los mexicanos es una de las más sustantivas, duraderas y valiosas del mundo. Mucho hemos creado y mucho y más merecemos seguir creando.

Un patrimonio de tal grandeza es un orgullo, pero también un compromiso. Un compromiso para ustedes, los creadores e intelectuales, los artistas y los científicos, que son a la vez depositarios principales y continuadores de esa magna empresa. Pero un compromiso también para el Estado y para todas las mexicanas y mexicanos, porque la tarea de rescatar, preservar, promover y difundir el legado cultural y sus manifestaciones es una responsabilidad de todos.

Durante los últimos tres años he recorrido el país varias veces. He sostenido reuniones con miles de mexicanas y mexicanos. He recibido muchas propuestas. Todo ello nos han permitido ampliar nuestros horizontes, perfeccionar nuestras propuestas e integrar una plataforma incluyente.

Agradezco mucho su presencia. Sé que responde a un interés profundo de cada uno de Ustedes en escuchar lo que haremos en el próximo Gobierno de la República. Valoramos su presencia, sus ideas, sus críticas y sus propuestas.

¿Cómo responder a las expectativas que me han expresado los ciudadanos durante la campaña?

Lo Primero: Garantizar la libertad de expresión y de creación

En mi gobierno la política cultural se sustentara en el irrenunciable derecho a la libertad de expresión y creación. Habrá un absoluto respeto a la libertad de expresión: cualquier idea, cualquier imagen, cualquier opinión, cualquier crítica, tendrá un espacio que será no sólo respetado sino protegido por las leyes.

Habrá también un respeto absoluto a la libertad de creación. Cero censura en el cine, en las exposiciones de artes plásticas; cero censura en todas las expresiones de vanguardia y de arte popular; cero censura en el teatro y la danza; cero censura en la creación literaria. Cero censura, punto.

En respuesta precisa a quienes han querido confundir al electorado, reitero: En mi gobierno no habrá ninguna intromisión en la vida privada de las personas: no tengo nada que objetar a la minifalda; no tengo nada que decir sobre la preferencia sexual de nadie; no tengo nada que reprochar a quien piense y actúe diferente de mí.

Quedará totalmente fuera del dominio del interés de mi gobierno todo aquello que concierna a la vida privada. De lo que se trata muchos de ustedes lo han demandado -, es de hacer verdaderamente pública la vida pública.

Mi gobierno será un gobierno abierto y transparente, que trabaje en una gran vitrina de cristal donde todos los ciudadanos sepan qué, cómo, porqué y para qué está haciendo, lo que está haciendo.

Segundo: Enfrentar creativamente la globalización.

Cuando presente mis prioridades en materia de política exterior lo señalaba. Las embajadas y consulados deben hacer de la cultura mexicana una ventaja comparativa de nuestra política exterior.

El objetivo es claro: impulsar en México una cultura de vanguardia para salir al mundo. No podemos ni debemos aislarnos. La cultura mexicana se empobrecería, perdería su fuerza y su carácter universal.

El mundo de hoy, el mundo de los próximos años y de las próximas décadas, exige nuestra comparencia alegre y pacífica, pero también enérgica y digna.

Debemos tener conciencia que el fomento a la cultura va más allá de su importancia económica. La cultura no debe ser tratada igual que cualquier otra industria en los Tratados de Libre Comercio.

Tercero: Hacernos cargo de nuestro patrimonio cultural

Mi gobierno será el promotor más entusiasta del rescate, la conservación y la promoción del patrimonio cultural, pero no lo hará solo.

En la conformación y aplicación de la política de conservación y promoción del patrimonio cultural participaran los gobiernos estatales, los municipales, las instituciones educativas y culturales, las propias comunidades, las organizaciones sociales y la iniciativa privada.

Involucraremos, sobre todo, a quienes realmente saben: los especialistas, los investigadores y los académicos.

Cuarto: Hacer de los museos verdaderos sitios de encuentro de los ciudadanos con su cultura y con su historia.

En nuestros museos se guarda una parte muy representativa de nuestro patrimonio. Sin embargo, muchos museos ni siquiera disponen de los elementos básicos para garantizar la preservación y seguridad de sus invaluables acervos.

No tengo duda alguna,: Hay que invertir en nuestro patrimonio.

Vamos a construir más y mejores museos en los estados de la Federación.

Bien sabemos que la única forma de muerte es el olvido y un buen número de nuestros museos yacen inertes bajo el polvo del olvido.

Vamos a sacar a los museos de su reposo solemne para darles vida y volverlos verdaderos sitios de encuentro de los ciudadanos con su cultura y con su historia.

Cada museo deberá ser el espacio para una fiesta que reúna a los mexicanos que fueron, con los que están siendo y con los que serán.

Quinto: Detonar el turismo cultural

Vamos a detonar a partir del esplendor de nuestro patrimonio, de nuestros paisajes, tradiciones y costumbres, de nuestra gente, una industria turística diferente a la de cualquier otro país.

Respetando siempre su naturaleza original, incrementaremos los vasos comunicantes entre la cultura y el turismo, generaremos la infraestructura y los servicios adecuados para atraer el turismo cultural.

Tendremos un inventario de todos los sitios históricos del país. Los rescataremos del olvido en que los han dejado las administraciones priistas.

Sexto: Formar más lectores, nuevos lectores y mejores lectores

El Estado tiene como obligación primordial promover y fomentar la

Lectura que hace libres a los hombres.

En el país hay miles de comunidades, colonias y barrios que aún no cuentan con bibliotecas públicas.

De todas las escuelas del país solo el 5% cuentan con bibliotecas en sus instalaciones. Por esto, me comprometo con los niños y jóvenes mexicanos a darle un impulso extraordinario a la construcción y al mantenimiento de bibliotecas públicas y centros de lectura, y así elevar la calidad de su educación y adentrarlos en el maravilloso universo de la palabra que nos nombra y nos permite nombrar al mundo.

De esta manera comenzaremos a formar más lectores, nuevos lectores, mejores lectores.

Sólo a un estado autoritario le pudo interesar que México se convirtiera en uno de los países con niveles más bajos de lectura en todo el ámbito de la América Hispánica.

Séptimo: Fomentar prioritariamente la educación artística en las escuelas

La cultura tiene una dinámica propia, pero debe formar parte sustancial de la educación, desde la pre-primaria hasta la Universidad.

Justo Sierra, uno de nuestros educadores más ilustres, escribió: "Si la educación es uno de los objetos capitales del Estado, es necesario que cuide de la educación artística, porque sin ella las facultades estéticas se atrofian y la educación sería incompleta". Estas palabras, publicadas hace más de un siglo, siguen siendo vigentes.

Un niño que conoce la belleza ya está en camino de la dignidad y de su cumplimiento como ser humano. Hoy el talento artístico de nuestros niños se descubre de manera tardía.

Al implementar en las escuelas programas enfocados a las artes formaremos ciudadanos plenos y podremos fomentar la sensibilidad de todos y detectar a nuestros incipientes talentos desde muy pequeños, sobre todo en aquellas disciplinas que implican un desarrollo físico temprano.

En mi gobierno vamos a emprender una revolución educativa que nos sitúe entre los primeros países no sólo en riqueza cultural que ya lo somos, sino en el fomento de la educación artística.

Con tan magnifico pasado, nuestro presente y nuestro futuro merecen mucho más que la gris mediocridad.

Octavo: Promover y preservar las culturas indígenas

Con casi 60 grupos étnicos, México es el segundo país con mayor diversidad de este tipo, sólo después de la India.

La pluralidad y riqueza de culturas se siente a lo largo y ancho del país, por medio de lenguas, ritos, expresiones sociales y formas de vida y de gobierno únicas. Por medio de expresiones artesanales y artísticas de una visión propia del mundo.

Hoy aquí reitero los compromiso que he hecho con los pueblos indígenas:

Crear el Centro de Estudios de las Lenguas Originarias de México que se encargue del estudio, desarrollo y difusión de las más de 60 lenguas indígenas en México; dedicar el tiempo oficial del Ejecutivo Federal en los medios de comunicación, para la promoción de la cultura y tradiciones indígenas; e incluir en los libros de texto contenidos que permitan a las nuevas generaciones valorar la cultura y tradiciones indígenas.

Tenemos una añeja y triste deuda con nuestras perseverantes culturas indígenas. Fomentar su florecimiento es una manera de comenzar a saldar esa deuda.

Noveno: Impulsar una política industrial para las industrias culturales

Una de las industrias más afectadas en estos años ha sido la editorial. Además de formar más lectores, nuevos lectores y mejores lectores, vamos a crear instrumentos y estímulos, para que los editores y libreros sigan contribuyendo al desarrollo cultural de nuestro país.

De lo que se trata es de que juntos pongamos los libros al alcance del bolsillo, de la curiosidad y del interés de todos los mexicanos.

También he recibido durante la campaña sentimientos de preocupación por la industria del cine.

Por ello quiero establecer de manera precisa que la política industrial para la industria cinematográfica no la dictara un burócrata desde su escritorio, la van a hacer ustedes, la gente del cine.

Vamos a sacar del cine las manos de los políticos. Vamos a reactivar la industria cinematográfica cumpliendo con lo que establece la nueva ley y diseñando nuevos instrumentos y estímulos.

En mi gobierno la radio y la televisión públicas, retomaran su compromiso social de promover y difundir las más sobresalientes y novedosas expresiones artísticas y del pensamiento mexicano y universal, y al mismo tiempo ampliaran los espacios a la producción cultural independiente de México.

La de las artesanías es una de las industrias culturales que conozco bien. No puedo menos que recordar ahora a tantas empresas artesanales exitosas de mi estado, Guanajuato: la cerámica y el barro en Dolores Hidalgo; los metales y el vidrio en San Miguel de Allende; la talla de madera en Apaseo El Alto y muchas más.

Esos mexicanos hacen cosas útiles y hermosas, con las que se ganan la vida, desarrollan sus comunidades, impulsan el comercio y generan fuentes de trabajo.

Los artesanos de México tendrán en mi gobierno un socio para impulsarlos a que sean exitosos.

Como parte de mi política industrial para las industrias culturales, propondré al congreso una reforma fiscal, que restauraré la exención de impuestos sobre los derechos de autor, porque con ello no solo ganan ustedes, sino gana México.

Décimo: Impulsar las Bellas Artes para todos y en todas partes.

Las artes reflejan nuestro pasado, enriquecen nuestro presente e

Inauguran nuestro futuro. Sin embargo, no existe actualmente un vínculo vivo entre el arte y el pueblo.

Hace falta crear espacios en todo el país y habilitarlos para presentar recitales de música, ópera, piezas

teatrales y dancísticas, al igual que exposiciones pictóricas y fotográficas.

Promoveremos casas de cultura en todos los municipios del país.

Me interesa traer los mejores espectáculos a Bellas Artes, pero me interesa igualmente llevar los mejores espectáculos a los municipios más apartados.

También hay que dar cursos de apreciación artística al público interesado. Me interesan las grandes orquestas mexicanas, pero igualmente me siento fuertemente comprometido con el trabajo y la voluntad de ese joven que en algún pueblo aprende a pulsar la guitarra o a componer un poema. Impulsaremos como nunca antes a los creadores mexicanos a través de becas e intercambios culturales.

Amigas y amigos:

Para hacer realidad nuestros anhelos en materia cultural, necesitamos poner al día las instituciones. Que las instituciones, su jerarquía y su presupuesto reflejen el valor y la dimensiones que el atribuimos a la cultura.

En la cultura como en el resto del gobierno, tendremos instituciones abiertas y transparentes, que rindan cuentas; instituciones ágiles y flexibles donde la sociedad participe: instituciones descentralizadas que le declaren la mayoría de edad a los estados y municipios.

Dentro de las reformas institucionales que pondremos a consideración de la comunidad cultural resalta elevar la cultura al nivel máximo de la estructura de gobierno, con un organismo totalmente ciudadanizado con la autoridad y el presupuesto necesarios para fortalecer y enriquecer los mecanismos de cooperación internacional, la promoción de las industrias culturales, y la difusión y exportación de productos culturales.

Se que muchos de ustedes han propuesto la creación de una secretaría de cultura. Ese es el nivel que quisiéramos darle, pero con una estructura organizacional que permita su plena ciudadanización.

Amigas y amigos:

No soy un hombre formado en las bellas artes, pero si la cultura se define como la pluralidad de manifestaciones humanas de cada pueblo y nación, entonces no soy ajeno a la cultura.

Mi cultura es la del Bajío, una región histórica de este país, rica en tradiciones y costumbres, con una identidad muy definida. Pero soy también soy un hombre abierto, que se maravilla ante distintas culturas sin perder la propia.

Todo hombre que vive apasionadamente es un lector.

Ustedes leen libros y escriben para que otros lean; ustedes crean formas y las muestran para que su pueblo las vea. Yo aspiro a respetar y promover esas lecturas.

Yo me formé leyendo las señales de las nubes y los avisos de la buena tierra del Bajío; yo aspiro a ser, en compañía de ustedes, un estadista que permita y fomente la búsqueda de nuestras indispensables verdades, la fiesta de nuestra belleza y la plena restauración de la cultura, que es lo único que le permitirá florecer a nuestra Suave Patria.

Ustedes tienen la palabra; mi obligación es defenderla y respetarla. Ése es mi compromiso.

Muchas gracias.