Educación: La columna vertebral de un proyecto incluyente

 

En todos sus niveles y en la toda la historia la educación ha sido un principio vital y un proyecto de vida.

Al inicio de la industrialización, saber leer, escribir y contar, eran los elementos suficientes para la naciente clase trabajadora. Con la evolución económica la educación pasó a ser un instrumento de promoción social. Hoy la educación es un factor insustituible para el desarrollo económico y la cohesión social.

Sin educación no hay desarrollo

No hay desarrollo en un país dónde muy pocos tienen acceso a una educación superior y muchos más no han completado siquiera su educación básica.

No hay desarrollo cuando el 50 % de la población entre los 13 y 17 años que viven en la pobreza no asiste en la escuela.

No hay desarrollo en un país con una deserción escolar que se estima en 37 % en primaria; 35 en secundaria; y 75 en la educación media superior. Cientos de miles de niños y jóvenes son expulsados cada año del sistema educativo.

No hay desarrollo en un país donde de cada 100 niños que entran a la escuela sólo 9 se titulan. Menos aún cuando en estados como Chiapas el promedio asciende a 0.56 %, lo cual significa que en Chiapas se necesita tener 200 niños inscritos en primaria para que dos décadas después se pueda tener un licenciado.

No hay desarrollo cuando la lenta expansión de las oportunidades educativas propicia más la inequidad que la igualdad.

No hay desarrollo cuando el nivel de escolaridad con que contamos esta muy por debajo de los países con que competimos en el terreno económico.

Reflexiones de los dos últimos años

Que mejor lugar que la universidad, que mejor audiencia que la de jóvenes universitarios como ustedes, para compartir las reflexiones que me han hecho muchos jóvenes y padres de familia a lo largo de los dos últimos años:

Ustedes, los jóvenes universitarios del país, han vivido en carne propia los problemas. En la última década la educación media superior y superior no ha recibido los recursos y atención que merecen en relación a la importante labor que cumplen en el desarrollo nacional.

A las limitaciones de recursos debemos añadir que el grupo de población en edad de cursar estos niveles ha aumentado y seguirá aumentando como resultado de la dinámica poblacional.

 

Se también de la difícil y en ocasiones nula vinculación entre el nivel medio superior y el superior; de la rigidez de la estructura que ha imposibilitado establecer opciones más amplias que respondan a las necesidades reales del mercado laboral; y de los bajos niveles de eficiencia terminal.

A lo largo de estos dos años he acumulado un gran número de propuestas y solicitudes. Los mexicanos me han pedido:

  1. Establecer en el país un sistema de educación permanente que permita a cada individuo, a cada trabajador, actualizarse y perfeccionar sus conocimientos sin distinción de edad, sexo o profesión;
  2. Que las Universidades e Instituciones de educación media superior y superior satisfagan las necesidades de la sociedad y se orienten hacia los problemas que la aquejan.
  3. Que las instituciones de educación públicas cumplan con el cometido que la sociedad le encomienda. Que se optimicen los recursos que la sociedad pone en sus manos y que rindan cuentas claras de su ejercicio a la sociedad.
  4. Estudiar la deserción y atacar las causas que lo provocan. Que si los alumnos abandonan la escuela, sea resultado de una acción personal madura y reflexionada; pero que constituyan la excepción no la tendencia.
  5. Nos han señalado la carencia de un sistema apropiado de medición de la calidad educativa. Que conocer que tan buenos o no son los servicios, continúa siendo una asignatura pendiente.
  6. Nos han pedido, sobre todo, garantizar el derecho a la educación en igualdad de oportunidades a la población que no cuenta con recursos económicos o que enfrenta condiciones sociales y culturales difíciles

Principios de acción:

 

¿Cómo responder a las exigencias de la sociedad en un tema central para la

vida de las personas y el futuro del país?

Mi propuesta se esta materia se basa en los siguientes principios:

Una calidad que en el contexto de la Aldea Global permita afirmar que la educación ofrecida en nuestras Universidades es igual o superior a la de cualquier otra nación

Una calidad que atienda el desarrollo integral del educando; es decir, que lo informe y habilite para su desempeño profesional; que lo haga sujeto de su propio aprendizaje; que lo ayude a relacionarse y a transformar con responsabilidad el mundo; en una palabra, que contribuya a que sea cada vez mejor en tanto persona.

El compromiso de las instituciones educativas es preparar a los alumnos buscando o el equilibrio con los requerimientos de la sociedad. Si cumple con calidad lo hace mejor cumpliendo con la formación de los profesionales que los distintos sectores de la producción requieren.

Nuestra propuesta es basa en el diseño de mecanismos de acceso a la educación media superior y superior sin más limitación que las capacidades personales; y en la diversificación de las ofertas educativas para que ningún mexicano que aspire a desarrollarse quede fuera del sistema educativo nacional.

 

Transformar nuestra forma de actuar y de pensar en una cultura:

De respeto a la dignidad de la persona y a los derechos humanos,

De suma de esfuerzos,

De solidaridad y de servicio.

Transformar nuestra forma de actuar y de pensar en una cultura:

Para la paz,

Para el dialogo y la resolución pacífica de los conflictos.

Transformar nuestra forma de actuar y de pensar en una cultura:

Con la riqueza de la perspectiva de género, y

Con cercanía afectiva y efectiva a los problemas de los excluidos

Las telecomunicaciones y la teleinformatica, han reducido las barreras del tiempo y el espacio; nos han abierto puertas insospechadas para atender las enormes demandas que tenemos en materia educativa. Ello exige una revisión profunda de los paradigmas bajo los cuales se han articulado la acción educativa y la práctica pedagógica.

Es indispensable ensayar nuevas modalidades. Los avances tecnológicos deben servirnos para llevar la educación hasta la fábrica, el ejido, el hogar y el taller.

Defenderemos, en mi gobierno la libertad de opinión, de cátedra e investigación; el ejercicio libre del pensamiento y la pluralidad cultural.

La convivencia en la pluralidad enriquece más que la uniformidad.

La educación superior y el posgrado quedarían mancos sin la incidencia de las instituciones en la investigación científica y el desarrollo tecnológico. En esta materia no podemos seguir variando el rumbo cada sexenio. El estado debe tener claridad de hacia donde debe orientar los apoyos para la formación de investigadores; para la consolidación y desarrollo de grupos; y para las líneas, programas y proyectos de investigación.

La desconcentración sin descentralización es un federalismo a medias.

Hay que confiar en la madurez de cada entidad federativa. En mi gobierno se impulsará la desconcentración de especialistas y académicos de excelencia hacia universidades e institutos de investigación en los estados, con el fin de reforzar y elevar la calidad de las instituciones.

 

Comunidad universitaria:

La pobreza y la distribución del ingreso adquiere en nuestra sociedad proporciones alarmantes. Una de cada dos familias mexicanas vive en condiciones de pobreza. Millones de mexicanos claman justicia. Justicia que se expresa claramente en la demanda de oportunidades.

Una de ellas, la más importante, la oportunidad de educarse. La oportunidad de acceder a las herramientas básicas que le abren las puertas al crecimiento y al desarrollo, que le permiten acceder a mayores niveles de ingreso para el y los suyos.

Por algo, la Carta Mundial de los Derechos Humanos consagra a la educación como uno de los derechos inherentes a toda persona por el sólo hecho de serlo.

Por algo, los jefes de Estado y de Gobierno no escatiman esfuerzo alguno para aportar mayores recursos a esta noble tarea.

Como gobernador fui testigo de respuesta entusiasta y comprometida de los mexicanos al estimulo de una oportunidad educativa. Los mexicanos más necesitados no quieren dádivas, demandan oportunidades.

En el siglo XXI tenemos que ser capaces de despegar en la educación. Si logramos que esta sea de calidad y deje de estar solo al alcance de unos cuantos tendremos el país exitoso y distributivo que todos anhelamos.

Solo con un gran esfuerzo en educación seremos capaces de superar los enormes rezagos que tenemos.

Estoy convencido de que solo así romperemos el círculo vicioso del desarrollo.

Solo el conocimiento nos hará viables.