HACIA UN VERDADERO FEDERALISMO
Vicente Fox Quesada

Francisco Villarreal, hombre integro y congruente en su actuar, decía a Zedillo a fines de 1995: No le reclamo que no hable sobre federalismo o que no de órdenes a su secretario, le reclamo que no actúe, que no pase de la palabra a los hechos&. Que razón tenía Francisco.

La miopía del gobierno central ha dejado a estados y municipios en una situación asfixiante, que puede resumirse en tres graves problemas: pocos recursos, muchas necesidades y una gran injusticia.

Se ha arrebatado a los estados y municipios la capacidad de regir sus propios destinos.

Esta concentración de poder político y financiero fue la respuesta falsa a la necesidad verdadera de consolidar un Estado Nacional, después de la Revolución.

La tendencia al centralismo del PRI gobierno continuo durante todo el siglo.

Hoy vemos con toda claridad, como lo veía Francisco, que la actual relación entre los niveles de gobierno resulta completamente obsoleta para enfrentar exitosamente los desafíos que nos presenta el siglo XXI.

El centralismo genera dependencia económica y política de los estados y municipios, limita su capacidad para responder a los problemas más urgentes de la población, y obstaculiza el desarrollo del país y de las regiones de México.

El centralismo aleja el gobierno de la sociedad. El centralismo no rinde cuentas: es autoritario, es intolerante; impone soluciones homogéneas y por tanto absurdas a los problemas regionales.

Al verdadero anhelo de unidad el PRI gobierno ha respondido con un centralismo imperial.

Al deseo ciudadano de participación ha respondido con una manipulación corporativista.

A la exigencia de participación de estados y municipios ha respondido con la creación de las delegaciones federales en los estados, que duplican e inhiben el actuar de los gobiernos locales.

Desde su fundación, Acción Nacional ha insistido en la construcción de un federalismo subsidiario, de abajo hacia arriba, del Municipio al Estado y del Estado a la Federación.

En mi gobierno respetaremos y apoyaremos a cada orden de gobierno para hacer lo que le corresponde en el desarrollo de la Nación: a cada ciudadano, a cada comunidad, a cada municipio y a cada gobierno estatal, independientemente de su filiación partidista.

Hoy nos encontramos ante la oportunidad histórica de iniciar un PROYECTO VERDADERAMENTE TRANSFORMADOR del Estado Mexicano.

Un proyecto federalista que promueva el desarrollo económico, aprovechando al máximo las ventajas de cada región en un círculo virtuoso de competencia y cooperación.

Un federalismo que dé prioridad a la acción de los gobiernos estatales y municipales, quienes están mejor dotados para conocer y enfrentar las expectativas y necesidades particulares de sus habitantes.

Un federalismo que otorgue autonomía financiera y política a los estados y municipios, dándoles las herramientas para responder eficaz y acertadamente a los problemas más urgentes de su población.

Un federalismo que respete y enriquezca las características propias de las regiones y de las etnias mexicanas.

Un federalismo solidario, subsidiario y corresponsable, que permita la participación más efectiva de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas; que promueva la rendición de cuentas y la tolerancia.

Este es el proyecto federalista al que hoy los invito a sumarse.

Para lograrlo, propongo tres ejes fundamentales de acción:

Primero, establecer QUÉ es lo que debe hacer cada orden de gobierno.

Para ello, juntos, los tres ordenes de gobierno, definiremos, de una vez por todas, el papel que corresponde al gobierno federal, a los estados y a los municipios.

Lo haremos, no en función del control político, sino en función de la democracia y la subsidiaridad.

El gobierno federal dejará de ser la gran caja negra donde se cocinan todos los recursos, todas las decisiones y todo el poder, de espaldas a la sociedad.

Segundo, determinar CON QUÉ recursos habrán de llevar a cabo sus tareas.

Para ello promoveré una reforma hacendaría a fondo, que ante la redistribución de tareas a escala nacional, también haya una redistribución de los recursos de manera coherente.

Ante una nueva tarea tendrá que disponerse del recurso que la haga posible.

Tercero, definir CÓMO deberán coordinarse las relaciones entre los tres ordenes de gobierno entre sí.

En mi gobierno estableceré canales de comunicación eficientes. Los Estados y municipios serán tomados en cuenta en la toma de decisiones que les afecten.

Amigas y amigos:

Yo me pregunto y les pregunto:

¿Ha permitido el centralismo del PRI gobierno que las graves y lacerantes desigualdades regionales existentes en México vayan disminuyendo?

¿Ha permitido que el municipio sea vigorosa fuente de riqueza nacional?

¿Ha permitido que la sociedad participe en el quehacer de gobernar?

¿Ha permitido el asfixiante centralismo del PRI gobierno que los estados sean verdaderamente autónomos y que las diferencias de las regiones del país sean respetadas y enriquecidas?

La respuesta es NO con mayúsculas.

YA es tiempo de tomar en nuestras manos la responsabilidad de modificar el rumbo de la Nación; la responsabilidad de revolucionar el gobierno desde su raíz para instaurar, de una vez por todas, una verdadera República Federal.

La profundas desigualdades nacionales, la falta de rendición de cuentas, la mala calidad de los servicios públicos y el pésimo desempeño gubernamental que hoy nos agobian, demandan de nosotros decisión y arrojo. Demandan la alternancia en el poder.

Esta es mi propuesta para encontrar unidad y prosperidad nacional en la rica diversidad regional de nuestro México.

Gracias