17 de septiembre / Palacio Mundial de las Ferias

DE LA GENERACION DE LA CRISIS A LA GENERACION DEL CAMBIO

Un nuevo tiempo para los j—venes de MŽxico

Una de las verdades m‡s lastimosas del momento hist—rico que vivimos, es la gran insatisfacci—n de los j—venes de este pa’s:

Hoy quiero decirles a ustedes, a los j—venes, que comparto sus enojos. Que tienen razones y tienen raz—n de sentirse insatisfechos.

Quiero decirles que tambiŽn nosotros nos sentimos profundamente inconformes; que por eso estamos aqu’.

Que esos males eran evitables, que las cosas podr’an haber sido mejores; que queremos que sean mejores.

Hoy quiero pedirles a ustedes que esa inconformidad la transformen en energ’a para luchar por un mejor futuro.

Quiero pedirles que no desaprovechemos la oportunidad hist—rica que tenemos de cambiar este pa’s y dejar atr‡s 70 a–os de corrupci—n y malos gobiernos.

Que escribamos un nuevo cap’tulo en la historia de nuestro pa’s. Que pongamos un hasta aqu’ a la era donde el grupo en el poder se sent’a due–o de la verdad, heredero universal de la historia nacional y exclusivo depositario de la voluntad y los intereses de la sociedad.

Durante los śltimos dos a–os he recorrido el pa’s de arriba a abajo. He visitado todos los estados de la repśblica, he sostenido reuniones con miles de j—venes; j—venes que me han expresado con sus palabras, lo que esperan de nosotros:

1.El compromiso de que tengamos un gobierno exitoso. Ya est‡n cansados de tener, desde que nacieron, gobiernos con crisis sexenio tras sexenio.

2.La garant’a de que ellos y los que vienen detr‡s podr‡n tener opciones de desarrollo humano que le permitan capitalizar un proyecto de vida justo y digno.

3.La certeza de que no se les considerara un agregado de menores de edad y que ser‡n tomados en cuenta y valorados por la importancia que merecen.

4.El reconocimiento de que uno de los objetivos prioritarios de la Naci—n Mexicana es salvaguardar su juventud. Respetarla, orientarla, satisfacer sus necesidades legitimas y combatir todo aquello que impida su desarrollo.

5.La conciencia del obst‡culo serio que est‡n teniendo los j—venes para incorporarse al mercado de trabajo, y contribuir as’ a la construcci—n del pa’s.

Hoy les propongo dar respuestas con hechos a sus inquietudes:

1.Si los j—venes han sido los grandes olvidados de este sistema, mi propuesta es tener un programa nacional incluyente para los j—venes, donde las decisiones las tome un consejo formado por j—venes. Los servidores pśblicos de las instituciones responder‡n a los j—venes no al Presidente de la Repśblica.

2.Si sus principales preocupaciones son la educaci—n, el empleo, la cultura, los valores, los deportes, la sexualidad y las adicciones; mi criterio ser‡ establecer pol’ticas pśblicas con compromisos verificables, indicadores a lograr en un tiempo perentorio y auditor’a social que evalśe los avances y demande el cumplimiento de los compromisos.

3.Si el principal obst‡culo para su desarrollo son las oportunidades educativas, yo les ofrezco canalizar los recursos suficientes, haga lo que se tenga que hacer, para garantizar la igualdad de oportunidades educativas para los j—venes, sin importar su condici—n social y econ—mica.

4.Si seguimos incorporando miles de j—venes cada a–o a las filas del desempleo y la econom’a informal, yo me comprometo a desarrollar programas de promoci—n destinados a incrementar la oferta de empleo, pero tambiŽn y sobre todo, a poner en sus manos los instrumentos que les permitan la creaci—n de empresas, la asociaci—n con empresarios establecidos y el autoempleo.

5.Si el problema de mayor crecimiento es el consumo de drogas, mi propuesta ser‡ integral. AtacarŽ la distribuci—n. No quedaran impunes quienes est‡n envenenando a nuestra juventud; pero tambiŽn establecerŽ programas de orientaci—n y promoverŽ el establecimiento de cl’nicas de rehabilitaci—n para dar oportunidad a todos los j—venes que deseen liberarse de la adicci—n a las drogas.

6.En s’ntesis si los j—venes de hoy son la generaci—n de la crisis, Yo les propongo que ahora sean la generaci—n del cambio.

J—venes panistas:

La misi—n de construir un pa’s m‡s justo y m‡s humano comenz— un 15 de septiembre de 1939, cuando un grupo de j—venes como ustedes, convencidos de su responsabilidad y liderazgo, fundaron el Partido Acci—n Nacional.

Hoy, sesenta a–os despuŽs, su recuerdo nos debe impulsar a luchar por un MŽxico a la altura de sus sue–os.

Acci—n Nacional sabe que en la juventud se encuentra la reserva vital que permite la renovaci—n y perfeccionamiento de una Naci—n y de un partido pol’tico.

Su participaci—n, sus iniciativas y sus talentos ser‡n decisivos en la construcci—n del proyecto de naci—n del siglo XXI.

Para el a–o 2000 tendremos un padr—n de 59 millones de personas, donde el 48 % son j—venes de entre 18 y 32 a–os.

Los j—venes de MŽxico y los j—venes de acci—n nacional tienen en sus manos la elecci—n. Es una gran responsabilidad. El futuro de este pa’s les pertenece.

Esperamos mucho de ustedes.

Es el momento de actuar, de hacer o’r su voz; de demostrar su profundo compromiso y amor a MŽxico.

Es el momento de ganar juntos la Presidencia de la Repśblica.

Esperamos mucho de ustedes.

Son los responsables de tender puentes de encuentro con los j—venes campesinos, obreros, ind’genas, universitarios, comerciantes y empresarios de todos los rincones del pa’s.

Son ustedes quienes que llevar‡n el mensaje.

Esperamos mucho de ustedes.

Son ustedes los promotores del cambio. Representan la fuerza, el entusiasmo, la autenticidad y la generosidad.

No escatimen esfuerzo. Pongan su inteligencia, su creatividad y su entusiasmo al servicio de MŽxico.

Amigos:

MŽxico se encuentra hoy, m‡s all‡ de candidatos, en la disyuntiva de prolongar la amarga experiencia que hemos vivido a lo largo de m‡s de 70 a–os de PRI o comenzar la construcci—n real del MŽxico que todos hemos anhelado.

Basta de enga–os. Ha llegado el momento de desenmascarar a los falsos profetas del cambio.

No merece otra oportunidad quien no ha sabido gobernar, quien no ha sido capaz de detener la inseguridad, quien cada sexenio ha acumulado m‡s miseria y desesperanza.

No merece otra oportunidad quien en lugar de estabilidad de estabilidad, propicia impunemente crisis sexenales; quien en lugar de empleos ha generado un gobierno burocr‡tico; quien un lugar de liderazgo moral ha tolerado la corrupci—n y el narcotr‡fico; quien en lugar de seguridad ha producido un ambiente de miedo y temor en las calles.

No merece otra oportunidad quien en lugar de garantizar oportunidades de educaci—n, erosiona y cancela el futuro de millones de mexicanos.

Soy testigo de los deseos y la pasi—n que existe para cambiar nuestro pa’s, pero el cambio no ser‡ f‡cil ni sencillo. Ni el mejor candidato, ni el mejor partido podr‡n solos. El progreso y la democracia es para todos los mexicanos. La responsabilidad de alcanzarlos tambiŽn.

Se que hoy como en la historia el liderazgo de los cambios vendr‡ de los hombres y mujeres que estŽn en la arena, que luchen, trabajen y se entreguen. De los hombre y mujeres que sepan de la devoci—n, el entusiasmo, el sacrificio y el compromiso atr‡s de una noble causa.

Nos esperan meses intensos de campa–a; meses en que tendremos que sacudir la apat’a, la indiferencia y la desesperanza.

Es tiempo de comprometernos. Yo ya me compromet’.

El pasado 12 de septiembre me compromet’ ante todos los panistas del pa’s a ser un candidato cercano y sencillo. Un candidato que hable con la verdad y sepa escuchar.

Me compromet’ a trabajar incansablemente por la victoria. A que cada acci—n, cada palabra y cada latido de mi coraz—n tengan un solo objetivo: instaurar en el a–o 2000 una mejor forma de gobernar.

Hoy me comprometo ante ustedes a que en cada momento de nuestra campa–a y en cada proyecto de nuestro gobierno, no dejarŽ de hablar con ustedes, de pensar en ustedes y trabajar con ustedes, porque ustedes son MŽxico y el triunfo ser‡ nuestro.