Por un Gobierno Estratégico,
Inteligente y Solidario

Han iniciado las campañas. La contienda está cerrada. Muchas propuestas están sobre la mesa. La disyuntiva es clara: continuar con más de lo mismo o iniciar una nueva etapa en el desarrollo del país con un gobierno honesto y profesional.

Es claro que en seis años de gobierno no pueden ser resueltos todos los problemas y rezagos que se han acumulado por decenas de años de malas administraciones.

Pero también es cierto que en seis años de buena administración pública, pueden sentarse las bases para cambiar el sendero de crecimiento de la economía y revertir la dramática tendencia de deterioro en la distribución de la riqueza de nuestra sociedad.

Se puede volver al estado de derecho y al ejercicio honesto y profesional del gobierno; se puede hacer visible el desarrollo para todos e invertir en el desarrollo de las capacidades humanas de todos los mexicanos.

Esa es mi propuesta y la oferta política que he estado haciendo a los mexicanos.Hoy quiero compartir con ustedes mis pensamientos sobre el gobierno que México requiere para el siglo XXI.

Para muchos el gobierno federal es la institución más importante de México. Por la cantidad de recursos que maneja, por las facultades que tiene, por los millones de empleados que administra y por la influencia que ejerce sobre todos los sectores de la sociedad.

La verdad es que su actividad, sus decisiones y su efectividad determinan, en buena parte, el rumbo del país. Y es precisamente, esa institución clave, la que nos esta fallando.

La verdad es que si la política económica y la política social hubiesen sido otras, hoy no tendríamos ni la desocupación ni la pobreza que tenemos.

La verdad, es que si el gobierno hubiera sido honesto, si no se hubiera cruzado de brazos, si no se hubiera asociado con los delincuentes, hoy no tendríamos ni la corrupción, ni la inseguridad, ni el narcotráfico, ni la impunidad que tenemos.

El enriquecimiento inexplicable de los funcionarios públicos que se descubre por accidente y no por la Secretaria de la Contraloría, el error de diciembre, los escándalos de corrupción y la impunidad de los funcionarios, hubieran sido motivos más que suficientes en cualquier empresa para despedirlos.

Me parece que YA es tiempo de hacerlo. Llegó el tiempo de mandar al PRI a su casa.

No hablamos y es necesario aclararlo, de los empleados de gobierno que son honestos y cumplen su deber con responsabilidad y entusiasmo.

Hablamos del liderazgo de un partido político cuyos valores no son la honestidad y el trabajo; cuyas virtudes no son brindar servicios de calidad y cuidar escrupulosamente los recursos públicos.

Los mexicanos no necesitamos, ni merecemos este gobierno.

Frente a los grandes retos que nos impone la era de la información y la globalización en el campo internacional y la injusticia y desigualdad en el campo doméstico, necesitamos poner el gobierno al día.

Para ello es necesario reconstruir el gobierno, no sólo "rediseñarlo". Lo que se necesita es una verdadera reingeniería del gobierno que construya un gobierno verdaderamente estratégico, inteligente y solidario.

México requiere de un gobierno diferente.

Un gobierno que rinda cuentas, no sólo en lo que se refiere al uso honesto y transparente de los recursos, sino también a la eficiencia y calidad con que se utilizan.

Requerimos de un gobierno donde la sociedad participe intensamente, constantemente y eficazmente.

Un gobierno estratégico que sea la vanguardia de la sociedad, que fije democráticamente las prioridades sociales e invierta eficientemente los recursos.

Requerimos de un gobierno Inteligente. Un gobierno que sea capaz de utilizar los más adelantados sistemas administrativos y las más avanzadas tecnologías de información.

Necesitamos un gobierno ágil y flexible que pueda captar las oportunidades, atender los problemas y adecuarse a las circunstancias rápida y eficazmente. Necesitamos abandonar el gobierno pesado, obeso, centralista, ineficiente y lento, que reacciona cuando ya las oportunidades se han perdido y las tragedias ya han sucedido.

Requerimos de un gobierno abierto y transparente, que trabaje en una gran vitrina de cristal donde todos los ciudadanos sepan qué, cómo, porqué y para qué está haciendo, lo que está haciendo.

Queremos un gobierno descentralizado que le declare su mayoría de edad a los estados y municipios.

Necesitamos un gobierno del siglo XXI que promueva la innovación, el carácter emprendedor y la toma de riesgos. Un gobierno que tome ventaja de los cambios de la sociedad del futuro.

Ese es el gobierno que los mexicanos me han demandado durante la campaña: Un gobierno de calidad total que comparta el poder con la sociedad y que sea altamente eficaz en su función.

Para cumplir con las expectativas ciudadanas, nos proponemos...

Primero: Focalizar el Gobierno...

    • Enfocar todos los recursos, facultades e influencia del gobierno al logro de la gran visión de crear un gobierno estratégico, inteligente y solidario.

      • Orientar la administración pública a la satisfacción de las demandas y expectativas del ciudadano.

        • Crear un sistema de participación ciudadana que permita establecer las prioridades sociales bajo la lógica de una comunicación constante con la ciudadanía.

          • Desarrollar un sistema de evaluación social del gobierno que supervise que la actividad de gobierno y el uso de los recursos contribuye al logro de la visión.

            • Reformar el sistema presupuestario para orientarlo a resultados, de tal manera que los recursos no se pierdan en los laberintos burocráticos.

            Segundo: Crear un Gobierno de Calidad Total...

              • Implementar una profunda reingeniería de procesos. El gobierno gasta los recursos públicos en servicios de utilidad para el ciudadano, pero también gasta en muchas otras que son tienen ninguna utilidad real para la ciudadanía. Propongo revisar cada uno de ésos procesos, para que los recursos del gobierno sean escrupulosamente utilizados y asignados donde realmente se necesitan. En un país donde los recursos son escasos no puede haber dispendio burocrático ni corrupción.

                • Introducir sistemas de calidad en la Administración Pública. Propongo implementar un cambio cultural en toda la administración pública federal; eliminar la cultura del servilismo hacia los mandos superiores y enfocar nuestra atención en el ciudadano. Queremos que los servidores públicos trabajen con eficacia; organizados en equipos multidisciplinarios, eliminando las organizaciones verticales, facultando de responsabilidad y recursos a los empleados y capacitando al personal en las técnicas y prácticas de la calidad total.

                  • Establecer un servicio público de carrera que no se convierta en un cuarto poder dentro del gobierno o en una burocracia inamovible, como propone el PRI, sino que sea el gran garante de la continuidad, la eficiencia, la imparcialidad y la competencia de los servidores públicos.

                    • Refundar el concepto de "funcionario público" para que sean seleccionados de acuerdo a su capacidad y no a sus "palancas", para que sean altamente competentes en su campo de trabajo; para que rindan cuentas de su actuación ante la ciudadanía y no ante sus jefes; para que sean bien remunerados y compensados de acuerdo a sus resultados y no de acuerdo a lo serviles que hayan sido con sus superiores.

                      • Crear un verdadero sistema de evaluación del desempeño que permita atar la actuación de los funcionarios a las grandes metas del gobierno y de toda la nación. Un sistema que conecte la actividad diaria de la administración con las metas y aspiraciones de la sociedad; un sistema donde el funcionario sepa, que su trabajo es útil y contribuye a la meta de tener un gobierno estratégico y justo.

                        • Terminar con el discurso eterno del gobierno: "hemos hecho mucho, pero nos falta tanto por hacer". Tiene que llegar el día en que problemas como: la cobertura de educación, el acceso a la salud, la inseguridad y el subdesarrollo sean resueltos de una vez y para siempre.

                          • Crear un sistema de evaluación global de gobierno vinculado a las metas establecidas por la sociedad, que no deje lugar a dudas si el gobierno avanza de acuerdo a las prioridades ciudadanas, de tal manera que al final del sexenio podamos evaluar el éxito de nuestra gestión y por tanto el éxito de la sociedad.

                          Tercero: Transparentar al Gobierno...

                            • Establecer un sistema de sueldos y salarios a los servidores públicos que sean competitivos respecto del mercado de trabajo y equitativos dentro del propio gobierno, de tal manera que la distancia entre el salario más bajo y el más alto no se tan grande y esté determinado por la competencia y las responsabilidades laborales y no por la amistad con los altos mandos.

                              • Establecer un sistema de compensación por resultados para incentivar el buen trabajo de los funcionarios públicos, evitando los enormes bonos discrecionales que actualmente se otorga, así misma, la alta burocracia.

                                • Publicar y difundir el monto de los sueldos y compensaciones de los funcionarios para que la sociedad los conozca y así se eviten los sueldos y los bonos exagerados.

                                  • Reformar la ley para obligar a la publicación de los patrimonios de los funcionarios públicos antes, durante y después del ejercicio de un puesto gubernamental.

                                    • Acabar con la discrecionalidad de los funcionarios en la contratación de obras y servicios. Destruir la práctica del "amiguismo" y del "compadrazgo" creando verdaderos comités de contratación, de tal manera que no haya beneficios indebidos a funcionarios o particulares.

                                    Cuarto: Crear un Gobierno Descentralizado...

                                      • Dar una nueva dimensión al pacto federal. Queremos que los estados y los municipios sean los grandes promotores del desarrollo. Vamos a transferir a los estados y municipios las facultades, los recursos y el personal para que puedan atender de manera directa y completa a la ciudadanía, para que no estén "mendigando" recursos en el "centro".

                                        • Implementar un Federalismo Subsidiario. Vamos a seguir la lógica de ser equitativos en la distribución de recursos pero también justos y solidarios para equilibrar el desarrollo regional y no abandonar a los que más lo necesitan.

                                          • Redimensionar el papel que juega el gobierno federal y los gobiernos locales en la construcción de un país justo y competitivo, redefiniendo las competencias de cada nivel de gobierno.

                                          Amigas y amigos:

                                          Hoy, en el siglo XXI, la polarización de la sociedad ya no se mide solo por la distribución del ingreso o la riqueza. Hoy la sociedad se divide entre los que tienen acceso a las nuevas tecnologías y los que no; los que tienen acceso a una educación de calidad y los que no; los que tienen acceso a las tecnologías de información y los que no.

                                          El dialogo entre los diferentes Méxicos se ha interrumpido. El lenguaje es diferente. Tenemos ante nosotros el reto de construir una economía competitiva en el siglo XXI y acabar con la miseria de cuarenta millones de compatriotas.

                                          Para tener éxito en esta empresa requerimos de un gobierno estratégico y del siglo XXI.

                                          El gobierno tipo priista es un gobierno del siglo pasado; un gobierno que no esta, ni puede adaptarse a la sociedad del futuro. Representa la retaguardia de la administración pública

                                          Construir un Gobierno Estratégico, requiere de inteligencia, de la construcción de una visión compartida de país y de la ubicación del gobierno en lugar donde más pueda servir al desarrollo de México.

                                          No se trata de un gobierno chico o grande, de un gobierno intervencionista o desentendido de sus responsabilidades, se trata de un gobierno que ocupe el espacio que la sociedad le asigna.

                                          No nos engañemos: la corrupción, la impunidad, la inseguridad, la pobreza y el desempleo, no podrán ser combatidos por las mismas personas que los toleraron y los mismos métodos que los provocaron.