MŽxico, D.F. a 22 de Septiembre de 1999

CONCEPTOS E IDEAS PARA UN GOBIERNO DIFERENTE Y MEJOR

No nos enga–emos ·

Independientemente de las cifras macroecon—micas, la situaci—n de MŽxico es seria.

Hoy, como a inicios de siglo, nuestro pa’s enfrenta graves contrastes, polarizaciones sociales excesivas y profundas heridas en el tejido social. Quienes m‡s nos lo recuerdan son precisamente los j—venes.

Ustedes que nos han repetido una y mil veces que

Quiero decirles que a mi tampoco me satisface. Que tambiŽn me enoja y me lastima la situaci—n que vivimos.

He recorrido el pa’s, he visitado todos los estados de la repœblica, he estado en el campo y las ciudades; he sostenido reuniones con todos los grupos sociales; he escuchado a miles de mexicanos, y en todos lados encuentro ciudadanos insatisfechos. Ciudadanos que expresan con sus palabras lo que esperan de nuestro proyecto pol’tico:

Las mujeres demandan que su trabajo sea revalorado; que se legisle contra la violencia intrafamiliar, los delitos sexuales y la discriminaci—n laboral; que se reconozca su papel como miembro vital y valioso de la sociedad.

Los j—venes exigen espacios para canalizar constructivamente su energ’a y su impulso creador. Demandan que la educaci—n no sea el privilegio de unos cuantos. Que sea pœblica, laica y gratuita, pero moderna, de calidad y con valores.

Los campesinos quieren oportunidades en su propia tierra. Anhelan mantenerse junto a la familia y en su entorno. Demandan la creaci—n de instrumentos que permitan la incorporaci—n de los millones de mexicanos que han estado excluidos del desarrollo y de las oportunidades para participar productivamente en la econom’a del pa’s.

Los ind’genas demandan respeto a sus costumbres y tradiciones. Requieren de oportunidades para vivir con dignidad. Demandan compromisos del gobierno pœblicos y verificables, y que sea la propia sociedad la que audite y evalœe su cumplimiento.

Los obreros y empleados exigen un ingreso a la altura de su esfuerzo y servicios sociales a la altura de sus contribuciones. Demandan una econom’a en crecimiento que genere las oportunidades de empleo necesarias.

Los empresarios demandan reglas claras, seguridad jur’dica y estabilidad para poder planear. Elevar la competitividad de las micro, peque–a y mediana empresas para facilitar su incorporaci—n al mundo globalizado. Promover el acceso a la tecnolog’a de vanguardia y a un sistema financiero sano.

Los ciudadanos quieren estar m‡s cerca de sus gobernantes y que Žstos cuiden el dinero que tanto cuesta generar. Que se impulse la participaci—n de la sociedad civil en las tareas de gobierno y que el estado cumpla plenamente con su responsabilidad.

Las familias y las empresas exigen una reforma de toda la cadena de la seguridad pœblica y de justicia, a fin de aumentar la eficacia de las instituciones, enfrentar la impunidad, y restablecer la confianza de los ciudadanos en su gobierno.

La sociedad entera quiere tener la certeza de que nadie quedara al margen de la ley y que se combatir‡ la corrupci—n sin privilegios ni salvedades, pero sin venganzas pol’ticas o revanchas partidistas.

Los mexicanos queremos poner un hasta aqu’ a la era donde el grupo en el poder se sent’a due–o de la verdad, heredero universal de la historia nacional y exclusivo depositario de la voluntad y los intereses de la sociedad. Exigimos constituir un gobierno plural e incluyente; profesional, honesto y de calidad; que rinda cuentas e integre a mujeres y hombres de reconocida capacidad, calidad moral y sentido de responsabilidad.

Visi—n del Nuevo MŽxico

MŽxico entero reclama un nuevo pacto social, un proyecto nacional que nos lleve a construir un desarrollo sostenido, justo y equitativo. MŽxico entero reclama un gobierno libre de corrupci—n, de intereses y privilegios. Un gobierno que haga eficientes las estructuras gubernamentales y transforme radicalmente la cultura de los servidores pœblicos.

"ÀQuiŽn se atrever‡ a poner l’mites al ingenio de los hombres?, sentenci— hace siglos Galileo Galilei.

Hoy nosotros preguntamos:

ÀQuiŽn se atrever‡ a poner l’mites a la sed de triunfo del pueblo mexicano?

Nuestra naci—n reclama audacia, pasi—n y mucho trabajo para convertirse en un pa’s de vanguardia econ—mica y elevado desarrollo humano, donde se pueda vivir en paz y la democracia se convierta en oportunidades para que todos tengan una vida digna.

Durante los dos œltimos a–os he recibido muchas propuestas, he escuchado a miles de mexicanos, ha estudiado las mejores pr‡cticas gubernamentales a nivel mundial, he tenido reuniones con expertos, y con todo ello estamos integrando un proyecto de naci—n.

Un proyecto de naci—n que conducir‡ a una democracia moderna, de grandes vuelos, que asegure tres cosas; crecimiento econ—mico y empleo; desarrollo personal; y vivir en paz con seguridad y justicia.

En materia econ—mica el desaf’o es alcanzar un Desarrollo Econ—mico con Rostro Humano; pasar de las crisis sexenales al crecimiento sostenido; de leyes discrecionales a garant’as jur’dicas para los emprendedores; del equilibrio macroecon—mico al impulso de la microeconom’a; del progreso de pocos a las oportunidades para todos; de los bajos salarios a las remuneraciones dignas basadas en el incremento de la productividad del trabajo.

Para lograr lo anterior los pilares que sustentar‡n la acci—n de gobierno ser‡n:

á Primero.- Un Programa macroecon—mico cre’ble que garantice la estabilidad de la econom’a mediante estricta disciplina fiscal y un programa monetario cuyo objetivo sea lograr inflaciones entre 2% y 3%, con plena independencia del banco central.

á Segundo: Un programa de reformas estructurales que completen la transformaci—n sectorial necesaria para mejorar la competitividad de la econom’a.

á Tercero: Un programa de reformas legales que doten a MŽxico de un marco de reglas de interacci—n claras y transparentes entre los sectores pœblico y privado.

á Cuarto: Un programa de incentivos que abra la puerta del desarrollo a los mexicanos excluidos, priorice la generaci—n de riqueza en los familias de m‡s bajos ingresos, y facilite la incorporaci—n del sector informal de la econom’a a los mercados formales.

á Quinto: Un programa de reforma del sector pœblico que eleve su eficiencia y permita evaluar objetivamente el desempe–o de los funcionarios.

En materia social el desaf’o es lograr el pleno desarrollo de las capacidades humanas; pasar de islotes de prosperidad a la apertura de oportunidades para todos; de la educaci—n pœblica, laica y gratuita, a la educaci—n pœblica, laica y gratuita, de calidad y con valores; del paternalismo al fortalecimiento de las capacidades de los individuos.

Basado en lo que los ciudadanos nos han demandado y en la idea de que la pobreza no debe medirse solo por el nivel de ingreso; que una persona, una familia o una comunidad es pobre si no dispone de oportunidades b‡sicas para su desarrollo; propondrŽ a los mexicanos una pol’tica de inclusi—n basada en cinco pilares:

á Primero: Garantizar el acceso a infraestructura social b‡sica

En mi gobierno la infraestructura para acceder a esas oportunidades formara parte de compromisos de la administraci—n publica cuantificables y verificables y por tanto exigibles por parte de los ciudadanos.

á Segundo: Acrecentar el capital humano

Mi propuesta en esta materia se basa en establecer un programa educaci—n pœblica, laica y gratuita, pero moderna, de calidad y con valores. Extender el sistema de educaci—n media superior y educaci—n para adultos; y acordar con el sindicato un amplio programa de calidad total en la educaci—n b‡sica.

á Tercero: Construir ciudadan’a

En mi gobierno se impulsara el esp’ritu solidario, el sentido del deber y el intercambio social, a travŽs de la construcci—n de redes cooperativas entre las dependencias gubernamentales y las diferentes organizaciones de la sociedad civil, que asumen la tarea de realizar cada vez m‡s servicios sociales. El objetivo ser‡ detonar movimientos sociales a favor de los grupos menos favorecidos.

á Cuarto: Democratizar la econom’a rural y generar empleos permanentes en las zonas m‡s rezagadas y los municipios m‡s marginados.

En mi gobierno se impulsar‡ un programa de intervenci—n selectiva y temporal con instrumentos que generen capacidades y abran oportunidades para que los campesinos se integren productivamente en el proceso de desarrollo, aumenten sus activos y los potencien.

á Quinto: Un nuevo DIF nacional

Reconociendo que existen ciudadanos que requieren intervenciones sociales focalizadas, profesionales y sostenidas en el tiempo para mejorar sus condiciones de vida, en mi gobierno un DIF profesional tendr‡ la responsabilidad de coordinar la atenci—n a grupos vulnerables. Particular atenci—n tendr‡n los grupos de la tercera edad, los discapacitados, los adictos, los ni–os abandonados y de la calle, y los indigentes.

En materia de seguridad el desaf’o es vivir en paz con seguridad y justicia; pasar de la impunidad a la aplicaci—n de la ley; de la correcci—n a la prevenci—n del delito; de la prepotencia el esp’ritu de servicio y la eficiencia; de la violaci—n a los derechos humanos a su defensa y promoci—n.

Para lograr lo anterior los pilares que sustentar‡n la acci—n de gobierno ser‡n:

á Primero.- Vivir permanentemente en un estado de derecho.

Mediante una verdadera separaci—n de poderes; la eliminaci—n del fuero para los servidores pœblicos y la creaci—n de mecanismos para que la sociedad vigile a su gobierno, le pida cuentas y lo califique.

á Segundo.- Disminuir la impunidad

El problema de la seguridad pœblica y la procuraci—n e impartici—n de justicia m‡s que de leyes es de impunidad. Ninguna reforma legal podr‡ por s’ misma desalentar a los criminales potenciales mientras no se incremente la eficacia de la autoridad.

á Tercero.- Profesionalizar y modernizar las instituciones pœblicas.

El fortalecimiento institucional de la procuraci—n de justicia es una de las acciones impostergables para revertir la inercia burocr‡tica a favor de la impunidad.

á Cuarto.- Profesionalizar a los servidores pœblicos.

El principal desaf’o en la procuraci—n de justicia es la capacidad y honradez de sus elementos y la calidad y eficiencia de sus servicios. No caben ya las ineptitudes, la corrupci—n o el encubrimiento.

á Quinto.- Combatir sin cuartel al crimen organizado y al narcotr‡fico.

Atacar de forma directa la penetraci—n de las propias organizaciones criminales en nuestras instituciones policiacas y de procuraci—n de justicia.

Para lograr superar con Žxito los tres desaf’os ya mencionados: crecimiento econ—mico y empleo; desarrollo personal; y vivir en paz con seguridad y justicia; es indispensable enfrentar dos desaf’os adicionales: democracia y buen gobierno.

El desaf’o se denomina: Poder compartido y gobierno eficaz; pasar del fraude a las cuentas claras; del centralismo asfixiante al federalismo; del presidencialismo a la fortaleza de las instituciones; de las grandes burocracias a un gobierno ligero y eficiente.

Para lograr lo anterior los pilares que sustentar‡n la acci—n de gobierno ser‡n:

á Primero.- Renovar nuestra democracia

Democracia es abrir cada vez m‡s canales a la participaci—n ciudadana; espacios donde los ciudadanos se sientan responsables del quehacer pœblico, y donde las autoridades actœen como sus socios para lograr el bien comœn y no como un obst‡culo.

á Segundo.- Hacer realidad el federalismo

Es urgente terminar con el centralismo pol’tico y administrativo. El federalismo es la œnica manera de promover decisiones oportunas y apropiadas a los problemas locales, y asegurar un desarrollo arm—nico del pa’s.

á Tercero.- Asegurar la autonom’a y el equilibrio de poderes

Es prioritario asegurar que los balances y contrapesos entre ellos operen como fuerzas crecientes y no menguantes.

á Cuarto.- Gobernar por resultados

Reinventar el gobierno de manera tal, que la autoridad actœe con un esp’ritu emprendedor y menos burocr‡tico, instaurando una cultura de calidad que provoque que el gobierno trabaje mejor, cueste menos y dŽ m‡s y mejores servicios a los ciudadanos.

á Quinto.- Ser implacable contra la corrupci—n.

El resultado de la corrupci—n es el debilitamiento de la confianza de la sociedad en sus instituciones y el relajamiento del estado de derecho. Para enfrentarla partimos de se–ales clara desde el m‡s alto nivel de que no se tolerara la corrupci—n.

AMIGOS:

MŽxico se encuentra hoy, m‡s all‡ de candidatos, en la disyuntiva de prolongar la amarga experiencia que hemos vivido a lo largo de m‡s de 70 a–os de PRI o comenzar la construcci—n real del MŽxico que todos hemos anhelado.

Basta de enga–os.

No merece otra oportunidad quien no ha sabido gobernar, quien no ha sido capaz de detener la inseguridad, quien cada sexenio ha acumulado m‡s miseria y desesperanza.

No merece otra oportunidad quien en lugar de estabilidad, propicia impunemente crisis sexenales; quien en lugar de empleos ha generado un MŽxico de subempleados y bur—cratas; quien un lugar de liderazgo moral ha tolerado la corrupci—n y el narcotr‡fico; quien en lugar de seguridad ha producido un ambiente de miedo y temor en las calles.

No merece otra oportunidad quien en lugar de garantizar oportunidades de educaci—n, erosiona y cancela el futuro de millones de mexicanos.

Soy testigo de los deseos y la pasi—n que existe para cambiar nuestro pa’s, pero el cambio no ser‡ f‡cil ni sencillo. Ni el mejor candidato, ni el mejor partido podr‡n solos. El progreso y la democracia es para todos los mexicanos. La responsabilidad de alcanzarlos tambiŽn es de todos.

Se que hoy como en la historia de nuestro pa’s, el liderazgo vendr‡ de los hombres y mujeres que estŽn en la arena, que luchen, trabajen y se entreguen.

De los hombres y mujeres que sepan del entusiasmo, el sacrificio y el compromiso atr‡s de una noble causa.

Nos esperan meses intensos de campa–a; meses en que tendremos que sacudir la apat’a, la indiferencia y la desesperanza.

Es tiempo de comprometernos.

Yo ya me compromet’.

El pasado 12 de septiembre me compromet’ ante todos los panistas del pa’s a ser un candidato cercano y sencillo.

Un candidato que hable con la verdad y sepa escuchar.

Me compromet’ a trabajar incansablemente por el cambio.

A que cada acci—n, cada palabra y cada latido de mi coraz—n tengan un solo objetivo: instaurar en el a–o 2000 una mejor forma de gobernar.

Hoy me comprometo ante ustedes, j—venes estudiantes, a que en cada proyecto de mi gobierno, no dejarŽ de dialogar con ustedes y de trabajar con ustedes.