México, D.F., a 11 de enero del 2000

DISCURSO PRONUNCIADO POR VICENTE FOX
EN EL AUDITORIO RAÚL BAILLERES DEL ITAM

Muy buenos días, que orgullo estar con todos ustedes aquí, ex alumnos, ex alumnas del ITAM, una institución muy respetada en nuestro país.

Además, que gusto estar con colegas, empresarios, empresarias, miembros del sector financiero de nuestro país, miembros también del sector público.

Sin duda, esta institución ha nutrido a nuestro país de talentos, de una vanguardia profesional que mucho requiere un país para salir adelante hoy en día; sin duda, la mayor riqueza de un país, su capital neto, es su capital humano, la suma de grados educativos, la suma de talentos, la suma de tecnología, de capacidad en investigación, de ciencia, con que cuenta un país.

Si bien en México tenemos una gran vanguardia en este sentido, es muy, pero muy escasa para los niveles que requiere nuestro para poder ser exitoso en la globalidad.

Por esto, yo hoy quiero tocar el tema del desarrollo económico, pero de manera muy particular hablar de crecimiento económico, de crecimiento del 7 por ciento en la economía del país, de crecimiento económico de manera sustentable sin consumir y sin destruir nuestros recursos naturales, y crecimiento económico con el calificativo de rostro humano.

En nuestro país ya no basta crecer, es indispensable distribuir la riqueza, es indispensable un modelo económico para las personas, para las familias, para ese maravilloso mundo de la micro, pequeña y mediana empresa.

No aspiramos a ser sólo país de maquiladoras o de salarios mínimos, tiramos a ser un país de emprendedoras, de emprendedoras, con una estructura productiva democrática con un crecimiento económico del 7 por ciento.

Por qué el 7 por ciento, mínimo indispensable para detener la acumulación de rezagos que año con año sufre nuestro país; 7 por ciento de crecimiento es lo único que nos permite generar el millón 350 mil empleos que requiere nuestro país cada año; hay quienes se quedaron en el pasado, siguen hablando de un millón de empleos, desde tiempos de la Madrid estamos hablando, ya hace 14 años, de la necesidad de un millón de empleos cada año, hoy es un millón 350 mil y todo lo que no alcancemos en ese sentido será dejar a esos jóvenes sin la oportunidad de salir adelante y obligarles a salir a buscar a otro lado, a otro país, ese empleo que aquí no encuentran.

Somos, pues, muy afortunados. Lo somos porque en nuestras manos está recuperar el porvenir de bienestar y progreso que los malos gobiernos nos han secuestrado.

Somos muy afortunados. A nuestro paso se abren dos puertas para construir el país de vanguardia económica y elevado desarrollo humano que todos deseamos.

La primera tiene que ver con la evolución de la economía mundial. Lo que estamos viendo en el mundo es el inicio de una etapa de crecimiento económico prolongado, nunca experimentado anteriormente.

Una prosperidad basada en el cambio tecnológico, en la globalización que produce una gran ciencia en el comercio internacional y, finalmente, en la economía del conocimiento, el prototipo de economía del siglo XXI.

La segunda puerta nos la ofrece la democracia. Este año la democracia pone en nuestras manos el destino de la nación. Podremos decidir el futuro del país. Más de lo mismo o un gobierno moderno, honesto, de calidad y eficaz.

Para aprovechar estas oportunidades necesitamos poner el país al día. Hacer los cambios que hemos venido posponiendo. Votar por el cambio que el país demanda.

Esta es mi oferta política: poner el país al día y terminar con el partido de estado con un proyecto excluyente.

La diferencia entre nuestra propuesta y la de ellos va más allá de dos puntos porcentuales de crecimiento y de trescientos cincuenta mil empleos de diferencia.

Tenemos dos visiones de país distintas, la que ellos proponen no responde a las necesidades de una nación inserta en una nueva economía global, no basta con variables macroeconómicas atendidas, es indispensable formar capital humano, tecnología, ciencia, para poder incrustarnos en la globalidad con éxito.

Su opción es por el corporativismo y el conservadurismo. Se trata de la retaguardia económica. Lo que ellos ofrecen es un porvenir sin futuro para las mayorías excluidas en el país.

Su propuesta de más de lo mismo ampliaría aún más la que ya de por si es desigual brecha entre ricos y pobres. Las diferencias regionales se acentuarán y la dualidad de la economía se profundizará.

Se condenaría a un creciente número de mexicanos al desempleo cuando menos, si logran su propósito, a 350 mil mexicanos y mexicanas, en el desempleo y en la precariedad.

El resultado es previsible: creciente violencia, caos y desintegración nacional.

Si México no cambia y no cambia pronto, nuestro futuro como nación está en riesgo, por esto hablamos de poner nuestro país al día. El tiempo corre en contra nuestra. Los problemas crecen y los recursos se deterioran, los rezagos se acumulan.

Nuestra propuesta es diferente. Nuestro programa es ambicioso en sus metas de crecimiento, porque responde a las carencias y a los rezagos de la nación.

¿Cómo generar la plataforma para que México crezca al 7 por ciento y genere el millón 350 mil empleos?

Mi propuesta en materia económica, que por supuesto se somete al diálogo, a la consulta y al enriquecimiento de todos los mexicanos es muy concreta:

Primero, estímulos al ahorro interno. Los elementos fundamentales de nuestro programa serán: una reforma fiscal integral que en lo tributario simplifique las tasas y exenciones, favorezca impuestos al consumo y establezca estímulos a la inversión y al ahorro de las personas, tanto físicas como morales. Una reforma que permita incrementar la contribución fiscal como proporción del Producto Interno Bruto, de 9 y medio por ciento que es hoy, sin el petróleo, a cuando menos 15 por ciento del PIB sin el petróleo, que es sólo lo que representa el promedio de América Latina, porque Brasil, Chile y Argentina están en niveles de 18, 19 y 21 por ciento; porque Estados Unidos están en 26 por ciento de su PIB, un mínimo de 15 por ciento.

Estas medidas tendrán como objetivo incrementar el ahorro interno del sector privado de una tasa del 22 por ciento del PIB al 25 por ciento hacia el tercer año de nuestra administración.

Sólo 14 millones de los 39 millones que componemos la población económicamente activa se encuentra en el SAR, en el Sistema de Ahorro para el Retiro. Esto nos muestra el potencial que nos queda de ahorro todavía en la población económicamente activa.

Los países exitosos en esta materia tienen a más del 90 por ciento de la población económicamente activa en sus sistemas de ahorro. El potencial es muy importante. Pero además, en Guanajuato, la meta este año es alcanzar ese 90 por ciento de familias y de ciudadanos ahorrando en un proceso formal de ahorro.

Por el lado del gasto, incrementar los niveles de ahorro del sector público del actual 2 por ciento del PIB a por lo menos un 3 por ciento, proponiendo como objetivo el alcanzar un equilibrio operacional en las finanzas públicas al cuarto año de nuestra administración, para que el propio estado se convierta en un mayor ahorrador.

Tomando en cuenta nuestro objetivo de mantener el déficit de la balanza de cuenta corriente en nuestra balanza de pagos a niveles aceptables, el ahorro disponible en México, interno y externo, pasará de 25 por ciento a 30 por ciento del PIB.

Segundo: incremento de la productividad de la inversión. No basta con incrementar el ahorro, es necesario también incrementar la productividad del capital. En términos gruesos, la relación inversión-crecimiento del PIB en México se encuentra en una razón de 5 a 1 (25 por ciento de ahorro para un crecimiento del PIB del 5 por ciento).

Esta razón es desfavorable si la comparamos con las que hemos tenido históricamente y con las alcanzadas por muchas otras naciones de América del sur y de Asia en sus años de crecimiento superior al 7 por ciento anual.

Nuestro objetivo, entonces, es reducir la relación de 4 por 1. Con esta relación, el ahorro actual nos permitiría crecer a tasas del 6 por ciento anual. Por lo mismo, con la relación de ahorro esperada mediante las acciones que hemos mencionado, la tasa de crecimiento va a llegar hasta el 7.5 por ciento.

Pero, ¿cómo incrementamos la productividad del capital?

Primero, finalizando las reformas sectoriales que fueron truncadas por esta administración. En particular se requieren reformas en aquellos sectores de mayor posibilidad de atracción de inversión y de mayor crecimiento, y que le dará mayor competitividad a la economía, como: el sector financiero, el sector energético, el sector de transportes, el sector de telecomunicaciones, el sector de la información, los sistemas, las redes y la computación, el sector de la biotecnología y otros.

Segundo, mejorando los servicios públicos mediante: la reducción de costos de operaciones en empresas paraestatales claves, como: la CFE y como Pemex, el ISSSTE, el IMSS y otros que graban con costos a la economía nacional; minimizar costos de tramitación de actividades del sector productivo y del sector privado.

El apoyo a la inversión en infraestructura básica en transportación, puertos y comunicaciones que reduzcan costos de transportación de empresas privadas.

Tercero, implementando una nueva política industrial que tenga como objetivo estructurar cadenas productivas, que permitan extender los beneficios de la exportación hacia sectores proveedores de insumos. Impulsar agresivamente la participación de las micro, pequeñas y medianas industrias, conectándolas al mercado internacional mediante acceso al crédito y asistencia técnica. Seguiremos el modelo italiano de crear instituciones que nutran, que fortalezcan a este maravilloso mundo de la micro, pequeña y mediana industria. Es ahí donde está uno de los factores claves para impulsar el crecimiento en el país.

Un programa que atienda con tecnología, con información, para toma de decisiones, con mercado, con productividad y diseño, con procesos de calidad total a este mundo maravilloso de las pequeñas empresas, tal como hicimos en Guanajuato y tal como hemos visto que nos produce un importante impacto en el crecimiento.

Un programa de avance tecnológico de la economía apoyando las alianzas estratégicas entre empresas mexicanas y extranjeras, incluyendo a las paraestatales, que puedan nutrirse también de la nueva tecnología y vanguardia.

Estímulos al desarrollo de nuevas tecnologías y a la utilización de las mismas por empresas mexicanas.

Tercer punto: atracción de inversión extranjera. Nos sentimos orgullosos de un nivel de Inversión Extranjera Directa (IED) de 10 mil millones de dólares en promedio, aunque en 1999 hay una caída importante, se redujo a 8 mil 500 millones de dólares. Nuestra relación con el Tratado de Libre Comercio debía de ser estímulos suficiente para atraer por lo menos el doble de esa cantidad. El nuevo convenio y acuerdo de libre comercio con Europa debía de reforzar esta posibilidad.

Brasil, a pesar de su crisis económica, recibió en 1999 cerca de los 20 mil millones de dólares de Inversión Extranjera Directa.

Tres acciones concretas proponemos para lograr estos aumentos: primero, reglas de competencia en los mercados de nuestra economía mediante el fortalecimiento de la capacidad de supervisión de los organismos encargados de realizar esta labor; segundo, garantías jurídicas con leyes modernas y adaptadas a la nueva inserción de México en el comercio internacional; tercero, la apertura, las alianzas estratégicas en las empresas paraestatales.

Generación de empleo. Hay tres factores que han impedido a la economía generar los empleos que requerimos: lo primero, que la tasa promedio del PIB ha sido sólo del 2.5 por ciento, entre 1982 y 1999, a tasas promedio de inflación del 50 por ciento anual; bajos niveles de escolaridad en los trabajadores mexicanos para enfrentar las nuevas demandas impuestas por la inserción de México en la economía internacional y un alto grado de generación de un empleo informal en nuestra economía.

El programa ataca, pues, estos tres puntos. Un programa de reformas sectoriales para modernizar el sector público, para crear un marco institucional que permita a la economía pasar a una plataforma de crecimiento del 7 por ciento; una revolución de apoyo a las micro, pequeñas y medianas industrias local, para reducir el costo de generación de un empleo formal en la economía a un nivel de entre 70 mil y 90 mil dólares en la creación de cada empleo, este mayor rendimiento de empleos generados por tasa de inversión, es lo que permite generar el millón 350 mil empleos. Por esto creemos firmemente en el desarrollo regional, el desarrollo local y el impulso a la micro, pequeña y mediana industria.; un programa de impulso a través del Instituto de Educación Permanente a la capacitación y al entrenamiento, pero, sobre todo, a la educación formal de la fuerza laboral en el país. Necesitamos que todo trabajador en el país, cuando menos, esté titulado a nivel de secundaria, por esto la creación del Instituto de Educación Permanente que hará realidad esta tarea.

Además, necesitamos crecimiento con calidad en la economía. La propuesta no es sólo crecer, sino crecer con calidad; que el crecimiento no se concentre en unos pocos estados, ni en unas pocas empresas, ni en unas pocas personas. Que el crecimiento tenga efectos redistributivos y que el desarrollo sea viable para todos.

Para ello impulsaremos tres programas: el primero, los programas de desarrollo local. El modelo de goteo, de cúspide hacia abajo, ha demostrado su insuficiencia. México requiere de un desarrollo local propio, que surja desde abajo, como una burbuja, desde las comunidades, desde las pequeñas empresas, desde los municipios y desde los estados, por eso vamos a cambiar la fórmula de las participaciones federales para llegar a transferir hasta el 45 por ciento del presupuesto, en lugar el 21 por ciento que es actualmente, transferir facultades, transferir responsabilidades.

La superación de la pobreza seguirá un enfoque preciso. Los programas no serán centralizados, discriminatorios, burocráticos y mucho menos paternalistas. Operaremos bajo la fórmula poderosa de oportunidades con responsabilidad, la tarea del gobierno será asegurar oportunidades iguales para todos, ante esa respuesta de aprovechamiento de estas oportunidades de la propia ciudadanía.

En México las microempresas se estructuran alejadas de la información y de los apoyos institucionales; millones de ciudadanos y comunidades cuentan con medios muy limitados pera emprender una actividad económica; enormes contingentes de trabajadores por cuenta propia o autoempleados actúan fuera de la economía formal y con severas limitaciones.

Hay que incorporar a estos mexicanos y mexicanas excluidos de las oportunidades y marginados del mercado. Habremos de hacer atractivo que participen estos mexicanos y mexicanas, y estas pequeñas empresas en la economía formal, a través de la propia reforma fiscal y a través de estos mecanismos para que les resulte conveniente operar en este lado de la economía.

Finalmente, es indispensable impulsar un desarrollo regional equilibrado.

La pobreza y las desigualdades existen en todas las regiones del país, pero se dan con mayor dramatismo en el sur de México y en las áreas rurales.

Es por esto necesario una mejora de la competitividad y los programas económicos en estos lugares del territorio nacional.

Compañeros, compañeras y colegas:

Un ejercicio de escenarios denominaba al escenario de continuidad, de más de lo mismo: "la jaula de oro".

Mas seguridad privada, más coches blindados, bardas más altas, rejas en las ventanas, cercas electrificadas.

Nuestra propuestas es muy diferente. Se trata de poner al día al país.

Cambiar la plataforma en la que se desarrolla la economía, para que pueda crecer al 7 por ciento y que además sea un crecimiento con calidad.

No tenemos por qué condenar a millones de mexicanos a vivir en la miseria.

Nuestro gobierno ha centrado su atención en los fundamentales de la economía. Todo ello es indispensable y requiere un mejor trabajo, como ya lo mencionamos, pero no es suficiente. Para contar con una sociedad justa y humana, es necesario que otros fundamentales estén también en orden: el desarrollo de capital humano, la distribución del ingreso, la cobertura de los servicios públicos, el acceso a oportunidades de empleo, los niveles de bienestar e inclusión y el desarrollo regional, entre los más importantes.

En mi gobierno, además de dar seguimiento a los fundamentales de la economía, se adoptarán los fundamentales de una sociedad justa y humana.

Creo con todo el corazón y toda mi fe que los mejores tiempos de México están por venir si aprovechamos las dos grandes puertas que se abren a nuestro paso y si nos ocupamos no sólo de los fundamentales de la economía, sino también de los fundamentales de una sociedad justa y humana.

México ya no merece más de lo mismo. México ya no aguanta más de lo mismo. Démonos la oportunidad de cambiar. Esta puede ser nuestra última oportunidad de no caer en "la jaula de oro" que nos ofrece el sistema actual.

Muchas gracias.