Conferencia de Prensa
11 de abril del 2000

Hacia un Nuevo Acuerdo Nacional
Vicente Fox Quesada

Una vez más llamo a sumar. A conformar una gran alianza de todos los mexicanos. El tamaño del paquete lo amerita.

Está en juego el destino de México, de cada uno de nuestros hijos. Está en juego el que sigamos sin rumbo, caminando con la inercia de un sistema excluyente y caduco o el que nos abramos a una alternativa, a una nueva forma de gobernar el país.

Los partidos estamos hoy frente a la responsabilidad más grande que jamás hayamos tenido.

Es una responsabilidad histórica no sólo con los militantes en la oposición sino con todos los mexicanos.

Como he señalado ya en varias ocasiones en los últimos días, estamos trabajando a favor de una convergencia de fuerzas que se convierta en una coalición para cambiar, ganar y gobernar el país.

Ésta es una tarea que exige un esfuerzo que vamos a hacer con apertura y ánimo de integrar y de incorporar a personas, fuerzas, movimientos y grupos que coinciden con nuestro propósito de transformar al país, y de alcanzar el 2 de julio un México diferente desde una perspectiva muy plural.

Nuestra lucha y nuestro triunfo no tienen el propósito de destruir o segregar a las fuerzas políticas de nuestro país, sino de hacerlas partícipes en el esfuerzo de ganar en la tarea de gobernar.

Por tal motivo, le doy la bienvenida a nuestra campaña a Florencio Salazar Adame quien desde hoy asumirá la función de Coordinador de Adhesión Nacional, dependiente de la Coordinación Política de la Campaña.

El nos viene a echar una mano para hacer más intenso en estas semanas que nos restan de campaña, nuestro empeño de convocar e integrar.

A esta tarea se sumarán otros ciudadanos igualmente comprometidos en la construcción de un nuevo acuerdo nacional para una transición pacífica a la democracia.

Para responder a este reto contamos con la confianza de la sociedad.

En los puntos que conforman la agenda de nuestro país se presentan desafíos que tenemos que enfrentar de manera innovadora, visionaria y universal.

Nuestra generación debe ser capaz de superar los viejos mitos, los paradigmas inflexibles, y las posiciones a ultranza de los diferentes protagonistas de la vida nacional.

Esa es la salida pacífica en el corto plazo que le va a dar estabilidad y sustento al México del próximo siglo.

La incapacidad del sistema de generar nuevas alternativas se debe, entre otros factores, a que ha construido una red de intereses de grupos y personas que no tienen nada que ver con los anhelos y deseos de millones de Mexicanos, lo que ha dado como resultado la corrupción con el costo social y económico que esto significa.

El nuevo gobierno del siglo XXI tiene que mejorar lo que ha funcionado, transformar lo que es necesario y cambiar lo que ya no da para más.

Debe ser un gobierno de gran fortaleza y legitimidad. Un gobierno que integre a las mexicanas y mexicanos capaces y honestos.

El gobierno del siglo XXI sólo es viable si es capaz de construir consensos.

Por nuestra parte construiremos un gobierno incluyente, que llamará a la reconciliación nacional y a un gran pacto de concordia que garantice dos cosas: paz y desarrollo.

Nuestros adversarios, están temerosos, están contra la pared, saben que su hora ha llegado.

No permitamos que desunan la suma de todos los mexicanos que puede terminar con setenta años de monopolio en el poder.

Todos tenemos una tarea que cumplir. Nadie debe quedar fuera de esta elevada misión. Todos debemos lograr un triunfo histórico.

Esta no es una campaña presidencial más, esta es la gran oportunidad de instaurar un proyecto que devuelva la esperanza a los mexicanos.

Un proyecto de futuro común plural e incluyente, que esté a la altura de las exigencias de una transición pacífica a la democracia.

En Guanajuato así le hicimos y en nuestro gobierno participó la sociedad civil y miembros de diferentes partidos políticos.

Al iniciar mi campaña dijimos que Ya cada vez somos más. Esto es una realidad, ya somos más.

Que no digan los historiadores que los mexicanos no fuimos capaces de realizar el cambio.

Tenemos mucho por hacer y Juntos podemos hacer más.

La última fotografía de intención de voto tomada por un órgano serio e independiente a los partidos, es que vamos arriba de Labastida por 4 puntos. Hoy por hoy, la derrota del PRI, es una certeza matemática.

Y si a esta encuesta le agregamos la cantidad de priístas inconformes por la farsa democrática de su partido y los efectos de los escándalos por corrupción del sistema, se comprende porqué los priístas honestos recapacitan y optan por corregir el rumbo del país.

Este es un proyecto común que está por encima de Fox e incluso de los mismo partidos. Es un proyecto que tenemos que construir todos los mexicanos.

Tenemos el mejor país del mundo, tenemos raíces, cultura, valores, llevamos sangre de triunfadores.