Ya es tiempo de tener
una política industrial para
la innovación y la competitividad

Vicente Fox Quesada

1. INTRODUCCION

Hoy, como cada seis años, pasados los efectos más visibles de la crisis sexenal en turno, quieren borrar de nuestra memoria los errores del pasado.

Quieren borrar de nuestra memoria que nos endeudaron en casi 100,000 millones de dólares, por el error de diciembre. Error del gobierno, de nadie más.

Creen que somos tontos. Creen que no nos damos cuenta del México de miseria, corrupción e inseguridad, que nos han dejado las administraciones priistas.

Yo quiero invitarlos a aprender de la historia; quiero invitarlos a reflexionar, ¿Dónde estaría México hoy, si los gobiernos priistas no hubieran cometido tantos errores?.

México no es un país pobre. Es un país empobrecido.

La pobreza y el desempleo no fueron causados por un terremoto.

Si la política económica y la política social hubiesen sido otras, hoy no tendríamos ni la desocupación ni la pobreza que tenemos.

La corrupción y la inseguridad no fueron causadas por fenómenos naturales.

Si el gobierno hubiera sido honesto, si no se hubiera cruzado de brazos, hoy no tendríamos ni la corrupción, ni la inseguridad, ni la impunidad que tenemos.

A nuestro país le urge vigor, entusiasmo y decisión. Le urge honestidad y transparencia. Valores morales y efectividad en el ejercicio de gobierno.

Nuestra propuesta económica es cambiar la plataforma en la que se desarrolla la economía, para que pueda crecer al 7 %.

Otros países similares al nuestro lo han hecho. México también lo puede lograr.

¿Cómo generar la plataforma para que México crezca al 7 % y genere los empleos que su población demanda?

La propuesta que he sometido al diálogo, consulta y escrutinio de los mexicanos está sostenida por cinco pilares:

    • Primero: Un programa de políticas económicas que:

    a) Garanticen la estabilidad de los fundamentales de la economía; y

    b) Aseguren la solidez del sistema financiero.

      • Segundo: Un programa de reformas estructurales que completen la transformación sectorial necesaria para mejorar la competitividad de la economía.

        • Tercero: Un programa de reformas legales que doten a México de un marco de reglas de interacción claras y transparentes entre los sectores público y privado.

          • Cuarto: Un programa de incentivos que abra la puerta del desarrollo a los mexicanos excluidos y que facilite la incorporación del sector informal de nuestra economía a los mercados formales, y;

            • Quinto: Un programa de reforma del sector público que eleve sensiblemente su eficiencia y permita evaluar objetivamente el desempeño de los funcionarios.

            Hoy quiero también compartir con ustedes mis pensamientos sobre la nueva dirección que debe tomar la política industrial en nuestro país.

            Es cierto que las reglas económicas del mundo han cambiado. Es cierto que en el ámbito mundial y hasta los setentas la política industrial jugaba un papel central en el modelo económico. Es cierto también que con la liberalización de los mercados y la liberalización del comercio, las políticas industriales tradicionales se han reducido o eliminado.

            Pero la pregunta es, si la política industrial tiene un papel que jugar en este nuevo modelo, si la política industrial tiene un papel que jugar en nuestro país. Y la respuesta es SI, con mayúsculas.

            Una política industrial para promover la innovación y la competitividad.

            Una política industrial que asegure una inserción exitosa de nuestro aparato productivo a la era del cambio tecnológico, la globalización y la economía del conocimiento.

            En mi gobierno habrá política industrial.

            Una política industrial enfocada no a que producir sino a como mejor producir.

            Una política industrial dirigida a reducir la brecha de productividad que tenemos con nuestros principales socios comerciales.

            Dos tipos de políticas serán impulsadas en mi gobierno:

            Políticas horizontales, dirigidas a fortalecer el sistema financiero y la formación de capital humano. Y

            Políticas microeconómicas, dirigidas a incrementar la competitividad de la industria local y a facilitar la internacionalización de las micro, pequeñas y medianas empresas.

            Diez programas serán prioritarios en mi administración:

            • Primero: Transformar la banca de desarrollo.

            El modelo de operación de la banca de desarrollo esta agotado; se quedo sin operar por el colapso de la banca comercial. No tiene ningún impacto en el financiamiento del desarrollo. Nosotros proponemos:

            1.- Reorientar su acción de banca de descuento a banca de fomento, con intervenciones selectivas y temporales que detonen el desarrollo de las micro y pequeñas empresas.

            2.- Contar con esquemas descentralizados y coordinados por las entidades del país, a fin de que efectivamente se atiendan las prioridades locales.

            3.- Asegurar que la asistencia técnica y el crédito vayan en el mismo paquete, de forma que se constituyan en instrumentos para elevar la competitividad y la eficiencia de las micro y pequeñas empresas.

            Bancos de desarrollo más profesionales, más incluyentes, mejor organizados y menos burocráticos son indispensables.

            • Segundo: Desarrollar el mercado secundario en la bolsa de valores

            Resulta impostergable que el mercado secundario, donde se comercian y se financian las acciones de empresas de tamaño medio, se desarrolle al máximo, para permitir que las empresas medianas mexicanas obtengan acceso a financiamiento competitivo.

            • Tercero: Construir un sistema de financiamiento alternativo por el cual las pequeñas y medianas empresas puedan tener acceso al capital.

            Muchas pequeñas y medianas empresas no requieren crédito sino capital accionario, que hoy por hoy, es un recurso más escaso que el crédito, ya de por si inexistente.

            Si queremos que nuestras empresas locales compitan en el mundo global, lo menos que podemos hacer es ofrecerles los mismo instrumentos con que cuentan las empresas con las que compiten.

            • Cuarto: Estructurar cadenas productivas que permitan extender los beneficios de la exportación hacia sectores proveedores de insumos y fortalecer las cadenas productivas locales.

            Una apertura poco planeada y sin conocimiento del funcionamiento del aparato productivo; preocupada por las variables macro y con absoluto desprecio de las variables micro, nos dejo eslabones muy débiles en muchas cadenas productivas.

            En mi gobierno esos eslabones se fortalecerán para que las cadenas productivas sean competitivas. Particular atención tendrá la industria local.

            • Quinto: Impulsar la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas mediante acceso al crédito y asistencia técnica para mejorar su administración y mercadotecnia.

            Es cierto que el comercio internacional de nuestro país ha crecido de manera muy importante, pero también lo es, que los beneficios se han concentrado en muy pocas empresas.

            En mi gobierno se apoyará la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas para que cuenten con financiamiento y conocimientos técnicos y de penetración del mercado. Impulsaremos un programa para nuevas empresas exportadoras.

            • Sexto: Un programa de capacitación en el trabajo que permita a las empresas mejorar la productividad de sus trabajadores.

            Si correlacionamos la productividad del trabajo con la distribución del ingreso, todos los trabajadores ubicados dentro de los seis deciles inferiores de la distribución del ingreso personal reflejan una productividad inferior a la media nacional. Esto significa que en términos de productividad, cuando menos el 60 % de la fuerza de trabajo efectiva de nuestro país se encuentra permanentemente subempleada.

            Disminuir el subempleo e incrementar la productividad se constituye así en una palanca fundamental de una estrategia que aspire a un mayor crecimiento y a ocupaciones mejor remuneradas.

            Séptimo: Un programa de avance tecnológico en tecnología dura (más y mejor equipo) y tecnología blanda (mejores prácticas administrativas y de calidad), que tenga como objetivos:

              1. Acelerar la transferencia de tecnología vía la adquisición, difusión, mejora y adaptación de tecnología de vanguardia.

              2. Apoyar las alianzas estratégicas entre empresas mexicanas y extranjeras, incluyendo a las paraestatales, para incrementar el uso de tecnología de punta en las empresas de nuestra economía.

              3. Estimular el desarrollo de nuevas tecnologías y las misiones de aprendizaje y observación de las mejores prácticas internacionales.

              Octavo: Poner el país al día para la era de la información y los avances en los transportes y las comunicaciones.

              Hoy en día conocer el nivel y potencial competitivo de un país pasa por preguntarse que tan conectado esta con el resto del mundo y que tan rápida es esa conexión.

              En mi gobierno instrumentaremos políticas activas para que el país cuente con infraestructura de vanguardia y para que las empresas, particularmente las pequeñas y medianas, puedan beneficiarse de la era del conocimiento.

              Noveno: Atracción de empresas de vanguardia tecnológica.

              México no puede quedarse atrás de los cambios tecnológicos y los adelantos en campos como la genética y la biotecnología.

              En mi gobierno tendremos políticas activas para que nuestro país se introduzca exitosamente a las industrias del conocimiento, del desarrollo de software y la biotecnología.

              Décimo: Atracción de industria ligera a las zonas más rezagadas y los municipios más marginados.

              Nuestra propuesta es crecer, pero crecer con calidad, que el crecimiento no se concentre en unos pocos estados, ni en unas pocas empresas.

              Para generar empleos permanentes en las zonas más rezagadas y los municipios más marginados, y captar inversiones que permitan a los mexicanos tener la oportunidad de emplearse en su propia tierra, mi gobierno mejorara la infraestructura para la producción en estos municipios, y establecerá un sistema de incentivos a la inversión.

              Señoras y señores empresarios:

              A nuestro paso se abren una oportunidad para construir el país de vanguardia económica y elevado desarrollo humano que todos deseamos.

              Este año la democracia pone en nuestras manos el destino de la nación. Podremos decidir el futuro que queremos. Más de lo mismo o un gobierno moderno, honesto y eficaz.

              Mi propuesta puede resumirse de manera muy simple: Poner el país al día. Hacer los cambios que hemos venido posponiendo. Votar por el cambio que el país demanda.

              La diferencia entre nuestra propuesta y la de ellos, va más allá de dos puntos porcentuales de crecimiento y trescientos mil empleos.

              Tenemos dos visiones de país distinta

              Lo que ellos proponen no responde a las necesidades de una nación inserta en la nueva economía global.

              Lo que ellos ofrecen es un porvenir sin futuro para las mayorías excluidas.

              Su propuesta ampliaría aún más la ya de por si desigual brecha entre ricos y pobres. Las diferencias regionales se acentuarían y la dualidad de la economía se profundizaría.

              El resultado es previsible: creciente violencia, caos y desintegración nacional.

              Ya es tiempo de poner en marcha la economía. El tiempo corre en contra nuestra. Los problemas crecen y los recursos se deterioran.

              Es nuestra oportunidad de impulsar un nuevo gobierno; un gobierno honesto y profesional.

              Somos libres para lograr un México mejor, pero seremos responsables si no lo logramos.

              Es nuestro deber y nuestra responsabilidad.

              Es posible y con su apoyo, lo vamos a lograr.