Una agenda para la educación media superior y superior

 

"Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre"
Ricardo Corazón de León

El significado etimológico de la palabra educación nos refiere al proceso libre y personal que nos alienta a expresar los valores que poseemos: Las capacidades intelectuales que adquirimos, las habilidades que desarrollamos, y los conceptos éticos universales que nos unen.

Compartir esos valores es lo que hace de la educación un proyecto de vida incluyente.

Al inicio de la industrialización, saber leer, escribir y contar, parecían ser elementos suficientes para la naciente clase trabajadora. Pero instruir así, sin un proyecto de vida, personal y comunitario, nos ha llevado al retraso educativo nacional que hoy padecemos.

Con la evolución económica la educación ha sido presentada como instrumento de promoción social, pero, nuevamente, al carecer de un proyecto de vida consensado como nación, esa promoción ha quedado como intención de discurso oportunista.

El siglo XX nos mostró naciones que se levantaron de la destrucción y hoy son potencias mundiales, porque fundaron su desarrollo económico y social en su proyecto educativo. Otras naciones han logrado pasar a los primeros niveles de competitividad internacional, en tiempos relativamente cortos, gracias a la inversión que hicieron en educación.

¡Sin educación no hay desarrollo!

No hay desarrollo en un país dónde muy pocos tienen acceso a una educación superior y muchos más no han completado siquiera su educación básica.

No hay desarrollo cuando el 50 % de la población entre los 13 y 17 años que viven en la pobreza no asiste en la escuela.

No hay desarrollo en un país con una deserción escolar que se estima en 37 % en primaria; 35 en secundaria; y 75 en la educación media superior. Cientos de miles de niños y jóvenes son expulsados cada año del sistema educativo.

No hay desarrollo en un país donde de cada 100 niños que entran a la escuela sólo 9 se titulan. Menos aún cuando en estados como Chiapas el promedio asciende a 0.56 %, lo cual significa que en Chiapas se necesita tener 200 niños inscritos en primaria para que dos décadas después se pueda tener un profesionista.

No hay desarrollo cuando la lenta expansión de las oportunidades educativas propicia más la inequidad que la igualdad.

No hay desarrollo cuando el nivel de escolaridad con que contamos esta muy por debajo de los países con que competimos en el terreno económico.

Pero sobre todo, no habrá desarrollo humano integral, mientras no se incluya a la sociedad misma en el diseño del proyecto educativo nacional. No tendremos acceso al desarrollo humano permanente si un grupo de burócratas centralistas cree tener la exclusiva del pensamiento nacional.

Incluyamos a toda la sociedad en la definición de la educación que queremos tener, esto significa auténtica equidad educativa.

Juntos definamos lo que necesitamos saber para cambiar el entorno de nuestras comunidades, esto significa auténtica pertinencia educativa.

Juntos definamos las metas que necesitamos alcanzar en la educación nacional, esto significa auténtica calidad educativa.

Dejemos en el pasado la imposición, hagamos un proyecto de vida incluyente, caminemos con decisión hacia la Sociedad Educativa, la que participa en su propio proyecto educativo, lo define y lo supervisa.

Reflexiones de los dos últimos años

A lo largo de estos dos años he acumulado un gran número de propuestas y solicitudes; puedo resumirlas así:

  1. Establecer en el país un sistema de "Educación Permanente" que permita a cada persona, a cada trabajador, a cada mujer u hombre emprendedores, actualizarse y perfeccionar sus conocimientos sin distinción de edad, sexo o actividad;
  2. Que la legislación reconozca la importancia fundamental de la educación integral a la edad de 4 a 5 años.
  3. Que la Educación Básica impregne de valores universales su currículo, especialmente la Etica como valor de convivencia social.
  4. Que después de la Educación Básica, los jóvenes reciban formación adecuada, tanto para acceder a la Educación Profesional, como para integrarse a la actividad productiva.
  5. Que las Instituciones de educación profesional ofrezcan flexibilidad en sus métodos y programas, estando realmente vinculadas con la sociedad, para que conozcan su problemática y se orienten a formar a quienes las puedan resolver.
  6. Que todo el Sistema de educación pública cumpla con el cometido que la sociedad le encomienda, optimizando el uso de los recursos que recibe; y que rinda cuentas claras, de forma trasparente y sistemática, de su ejercicio a la sociedad. Que se inicie un programa intensivo de calidad total en todo el sistema.
  7. Estudiar la deserción y atacar las causas que lo provocan. Que si un alumno abandona la escuela, sea excepcionalmente como resultado de una acción personal madura y reflexionada, que le lleve a encontrar su realización personal en una actividad productiva; además siempre deberemos de ofrecerle la opción de la Educación Permanente para continuar su desarrollo humano;

  8. Que no se oculten las mediciones de la calidad educativa. Se me pide que evaluemos, públicamente, los servicios educativos.
  9. Que modernicemos los métodos educativos, para que en todos los niveles los estudiantes tengan acceso a la nueva sociedad del conocimiento y la tecnología, con independencia de sus condiciones económicas, sociales y culturales.
  10. Que se mejoren las condiciones de los maestros, que no es posible exigir mayores esfuerzos y perfeccionamiento continuo mientras se mantienen remuneraciones que apenas solventan una fracción de sus necesidades básicas.

Una agenda para la educación media superior y superior:

¿Cómo responder a las exigencias de la sociedad en un tema central para la

vida de las personas y el futuro del país?; ¿Cuál es la agenda para la educación media superior y superior?.

Diez puntos son indispensables en mi proyecto de gobierno:

Una calidad que en el contexto de la Aldea Global permita afirmar que la educación ofrecida en nuestro sistema educativo, especialmente las Universidades, es igual o superior a la de cualquier otra nación.

Una calidad que atienda el desarrollo integral del educando; es decir, que lo informe y habilite para su desempeño profesional; que lo haga sujeto de su propio aprendizaje; que lo ayude a relacionarse y a transformar con responsabilidad el mundo.

Una calidad que nace y crece desde la persona formada en un ambiente educativo de calidad, y consecuentemente se inserta en su comunidad para elevar la calidad humana de nuestra sociedad.

Escuchar a la sociedad para que diga que educación quiere, que formación necesita, que recibamos un servicio de calidad, que corresponda a nuestro proyecto personal y comunitario de vida. Que formemos mujeres y hombres emprendedores que quieran cambiar su entorno y que desarrollen sus capacidades para cambiarlo eficazmente.

Propongo diversificar las modalidades de educación media superior y superior, con alternativas adecuadas a las condiciones económicas y sociales de nuestra sociedad e implementar mecanismos de acceso a la educación media superior y superior sin más limitación que las capacidades personales.

Que ningún mexicano que aspire a desarrollarse quede fuera del sistema educativo nacional.

Creo en la formación en valores, como fuerza motora para transformar nuestra forma de actuar y de pensar, hacia una cultura más humana, en la que se respete la dignidad de la persona y sus derechos.

Creo en la formación en valores, como fuerza motora para transformar nuestra forma de actuar y de pensar, en una cultura para la solidaridad, para el servicio y para el compromiso.

Un proyecto educativo con valores comunes, consensado, socializado, nos conduce a la paz, a la armonía social, al diálogo y a la comprensión.

Un proyecto educativo común nos hace solidarios con los que necesitan un impulso para seguir su propio desarrollo.

Las telecomunicaciones y la teleinformatica, han reducido las barreras del tiempo y el espacio; nos han abierto puertas insospechadas para atender las enormes demandas que tenemos en materia educativa. Ello exige una revisión profunda de los paradigmas bajo los cuales se han articulado la acción educativa y la práctica pedagógica.

Los avances tecnológicos deben asegurar acceso a la educación hasta cualquier rincón de nuestra Patria donde esté un mexicano o mexicana que quiera superarse.

Defenderemos, en mi gobierno la libertad de opinión, de cátedra e investigación; el ejercicio libre del pensamiento y la pluralidad cultural.

La convivencia en la pluralidad enriquece más que la uniformidad.

La educación superior y el posgrado quedarían mancos sin la incidencia de las instituciones en la investigación científica y el desarrollo tecnológico. En esta materia no podemos seguir variando el rumbo cada sexenio. El estado debe tener claridad de hacia donde debe orientar los apoyos para la formación de investigadores; para la consolidación y desarrollo de grupos; y para las líneas, programas y proyectos de investigación.

La desconcentración sin descentralización es un federalismo a medias.

Hay que confiar en la madurez de cada entidad federativa. En mi gobierno se impulsará la desconcentración de especialistas y académicos de excelencia hacia universidades e institutos de investigación en los estados, con el fin de reforzar y elevar la calidad de las instituciones.

Cambiar la cultura pasiva de atracción de alumnos, por una cultura que propicie que los jóvenes no interrumpan sus estudios, a través de la inversión en infraestructura en espacios suficientes, sobrados y de calidad; y de la difusión de una nueva cultura que valore la educación media superior y superior. Vamos a impulsar intensamente a los jóvenes para que estudien.

Es imprescindible respaldar a los maestros para que crezcan y se desarrollen. Para que estén a la vanguardia y su enseñanza de calidad. Nos proponemos dar todas las facilidades para que se desarrollen y alcancen mayores niveles de especialización.

Amigas y amigos:

La pobreza y la distribución del ingreso adquiere en nuestra sociedad proporciones alarmantes. Una de cada dos familias mexicanas vive en condiciones de pobreza. Millones de mexicanos claman justicia. Justicia que se expresa claramente en la demanda de oportunidades.

Una de ellas, la más importante, la oportunidad de educarse. La oportunidad de acceder a las herramientas básicas que le abren las puertas al crecimiento y al desarrollo, que le permiten acceder a mayores niveles de ingreso para el y los suyos.

Por algo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra a la educación como uno de los derechos inherentes a toda persona por el sólo hecho de serlo.

Por algo, los jefes de Estado y de Gobierno que han sabido desarrollar sus naciones, no escatiman esfuerzo alguno para aportar mayores recursos a esta noble tarea.

Como gobernador fui testigo de respuesta entusiasta y comprometida de los mexicanos al estimulo de una oportunidad educativa. Los mexicanos más necesitados no quieren dádivas, demandan oportunidades.

En el siglo XXI tenemos que ser capaces de despegar en la educación. Si logramos que esta sea de calidad y deje de estar solo al alcance de unos cuantos tendremos el país exitoso y distributivo que todos anhelamos.

Solo con un gran esfuerzo en educación seremos capaces de superar los enormes rezagos que tenemos.

Estoy convencido de que solo así romperemos el círculo vicioso del desarrollo.

Sólo la educación nos libera.

Sólo el conocimiento nos hará viables.