Introducción

El Licenciado Labastida argumenta que no conozco de Economía porque propongo que nuestro país sobrepase la meta de crecimiento del 5% establecida por él para el sexenio 2000-2006 en caso de obtener la Presidencia en las elecciones del 2 de julio de 2000. Además de demostrar su desconocimiento sobre los verdaderos niveles de miseria y desempleo que nos heredan al México del segundo milenio las administraciones priístas, los argumentos del Lic. Labastida están fundamentados sobre conceptos obsoletos respecto a la incapacidad de nuestra economía para resolver dos desequilibrios que la han aquejado desde el final de las administraciones "populistas" del PRI encabezadas por los señores Presidentes Echeverría y López Portillo, a saber:

    1. las crisis de balanza de pagos en que hemos caído sistemáticamente desde 1976, y

    2. la incapacidad del sistema productivo para incrementar su productividad a niveles que permitan apuntalar un crecimiento del 7% en nuestro PIB real.

    Además de mostrar la desconfianza que el Lic. Labastida tiene por las políticas económicas del Presidente Zedillo quien nos ha manifestado públicamente su convicción de que no tendremos crisis de balanza de pagos al final de su mandato, en su análisis, el candidato del PRI a la Presidencia de la República muestra igualmente su desconocimiento absoluto de la capacidad de innovación de nuestros empresarios (pues jamás ha trabajado fuera del gobierno), del papel que los mercados internacionales jugarán en el futuro desarrollo de México (pues no entiende el papel de los TLC con América del Norte y la Unión Europea), y su desconocimiento de la problemática de empleo que afronta México (pues jamás ha tenido que lidiar con "pagar la nómina" en su vida profesional de burócrata).

    Esta ignorancia le impedirá al Licenciado Labastida proponer un programa de acciones que:

      1. detonen la capacidad de los pequeños, medianos y grandes empresarios mexicanos para responder a incentivos adecuados con incrementos en sus niveles de productividad y generación de empleos,

      2. impulsen el ahorro voluntario de todos los mexicanos por humildes que sean sus condiciones actualmente, al mejorar (mediante empleos mejor pagados y sostenibles en el largo plazo) sus condiciones de vida, y

      3. atraer hacia una economía sin trabas al desarrollo del sector privado los niveles de inversión nacional y extranjera directa necesarios para poder ubicar a México en un sendero de crecimiento que supere el techo del 5% impuesto por las administraciones "Pri-tecnócratas" que han administrado el país desde el fin del Pri-populismo en 1982.

       

      Los Argumentos de Labastida

      El Licenciado Labastida utiliza como argumento para establecer mi desconocimiento de la economía el siguiente:

      "Para cada punto que crezca la economía se necesitan cinco o seis puntos de ahorro. Si estamos en un volumen de ahorro cercano al 26.5%, incluida la inversión externa, quiere decir que para llegar al 5% de crecimiento se necesitan cuatro puntos de ahorro".

      Permítanme detallar como veo yo la conjunción de elementos que nos permitirá a lo largo del próximo sexenio pasar del sendero de crecimiento de nuestra economía con una tasa máxima propuesta por el Lic. Labastida del 5%, hacia otro con una tasa de crecimiento real del PIB del 7%. Al hacerlo les informo que en mi programa de gobierno el cambio que visualizo es pasar gradualmente de una tasa promedio de crecimiento del 4 % que heredaré de la presente administración, hacia una tasa del 7 % al final de mi mandato constitucional

      Para presentar mi argumento y demostrar que lo que propongo no es demagogia, yo prefiero usar el concepto de la relación entre inversión y crecimiento del producto, en lugar de la relación ahorro/crecimiento del producto utilizada por el Licenciado Labastida. Lo que está diciendo el Licenciado Labastida es que por cada punto de crecimiento del PIB real se requiere una inversión de 5 a 6 puntos porcentuales del PIB. Esto indica que según los cálculos actuales de los Economistas del gobierno, el rendimiento de la inversión en México se encuentra entre 16.5 y 20 %.

      Lo interesante de esta relación que toma el Licenciado Labastida es que desconoce los cambios ocurridos en nuestro país desde 1970. En efecto, si un candidato del PRI hubiera hecho la misma afirmación en 1970, hubiera utilizado como parámetro el número 3. Esto porque desde 1954 hasta 1970 (etapa del "desarrollo estabilizador") la relación entre inversión y crecimiento del PIB permaneció alrededor de 3. Ello nos dice que las políticas del desarrollo estabilizador del período permitieron un rendimiento promedio de la inversión del 33%.

      Sin embargo, como resultado de las políticas estatistas del período "pri-populista" (70-82) la relación inversión/crecimiento del PIB subió hasta alcanzar niveles de 11.3 en 1987 y 16.3 en 1988, haciendo caer el rendimiento de la inversión a un nivel mínimo del 6% en 1988, como resultado de las pésimas inversiones del sector público bajo el mando del Presidente López Portillo. Han sido necesarios 14 años para retornar esa hasta los números utilizados por el Lic. Labastida de 5 a 6 en este último período presidencial.

      Ese es precisamente mi argumento. Si hemos logrado con malas políticas sectoriales y con reformas truncadas regresar a nuestra economía al nivel de una relación inversión/crecimiento del PIB de 5 a 6 como lo dice el Licenciado Labastida, con un programa que finalice esas reformas sectoriales truncadas a niveles de 4.5, es decir a un rendimiento de la inversión del 22%, nivel inferior al obtenido en el período estabilizador (33%) con lo que se demuestra su viabilidad.

      Si logramos esa meta, la economía podría crecer con el ahorro actual (26.5% según el Licenciado Labastida) a una tasa del 6 %, por lo tanto, usando las palabras del Licenciado Labastida, si incrementáramos el ahorro 4 puntos más tendríamos como tasa posible de crecimiento del PIB de entre 6.7 y 7 %.

       

      Conclusión

      El punto no es que conozca o no de economía, ya que las cifras utilizadas por el Licenciado Labastida no están fijas en concreto.

      El punto a debatir es si podemos pensar en un Gobierno que responda a las necesidades de su población de disminuir la pobreza, mediante la generación de empleos sostenibles en el largo plazo y con remuneraciones que permitan resarcir a los trabajadores en los sectores formal e informal sus niveles de ingreso que han descendido casi 60% desde el inicio de las administraciones "tecnócratas" en 1982.

      Esto se logrará con un programa de políticas que permitan que:

        1. se incremente el ahorro total de nuestra economía en 4 puntos, y

        2. se mejore la productividad de la inversión hasta alcanzar esa tasa de rendimiento del 22 a 25% (con lo que la relación inversión/crecimiento del PIB tendría una tasa de 4.5 a 4.2).

        No con los programas actuales que (a pesar de haber prometido "bienestar a tu familia") siguen manteniendo tasas de incrementos en salarios que no corresponden a un mejoramiento de vida de la población, ni con condiciones de reformas sectoriales que permitan a los empresarios en los sectores formal e informal mejorar su productividad y generar las fuentes de empleo que nuestra nación necesita.

         

        Post Scriptum

        Aprovecho para informar al Licenciado Labastida que la cifra de empleos que se ha puesto como meta no será suficiente para reducir la situación por la que atraviesa el país. Según cifras de INEGI en su Encuesta Nacional de Empleo de 1998, entre 1995 y 1998 la PEA se incrementó en casi 4 millones de personas. En ese mismo período se perdieron en 1995, 568,000 empleos formales como resultado del "error de diciembre" y se generaron entre 1996 y 1999 (suponiendo para este último año una generación de 900,000 empleos) 2.773 millones de empleos formales. Como resultado en el período 95-99 el desempleo se incrementó en 2.8 millones de personas. Distribuidos en el período 2001-2006 tendrían que generarse entre 1.3 y 1.450 millones de empleos para lograr que México al final del próximo sexenio tuviera el mismo número de desempleados con que iniciamos 1995. Pero, como yo no sé de economía......